
Por la mañana gimnasio, yoga claro, allí no hacen otra cosa.
He comido en el apartamento una fresca y buena ensalada aliñada con aceite de oliva y vinagre de modena, todo un lujo que he disfrutado. De segundo un muslo de pollo al ast delicioso que he comprado en un chiringuito de la calle por 40 bath, menos de un euro. Estaba exquisito, muy bien adobado.
Por la tarde, siguiendo instrucciones de Marta que me dijo en donde compro los pantalones que me trajo cuando estuvo aquí y que me robó Lluís, me acerqué a Khao San Road que es una calle corta, comercial, llena de turistas pero muy exótica.
Tras un regateo respecto al precio a pagar, llegando al acuerdo final de 200 bath, compré los pantalones.
Tomé un túk-túk. Acto muy atrevido por mi parte . Has de confiar plenamente en que las habilidades del que lo lleva junto con las de los otros conductores evitaran el accidente que das por seguro cuando observas (como me pasó a mí) que le da por circular en contra dirección con los coches viniendo de cara que van milagrosamente apartándose. Todo para evitar hacer cola ante el tráfico colapsado.
En Khao San Road disfruté del bullicio de los vendedores ambulantes con sus maravillosas mercancías con su mucha higiene al manipularlas.
Observé que la mayoría utilizan bolsas de plástico para coger los productos evitándose así el contacto directo de la comida con las manos.
Encontré los pantalones que buscaba, tomé una cerveza en uno de sus restaurantes con mesas en la calle observando a los transeúntes. Me recordó, salvando las diferencias, a las Ramblas de Barcelona.
La vuelta también en túk-túk ¡faltaría más¡ A esa zona no llega el sky train.
He notado que en ciertos momentos me mareaba ligeramente. El esfuerzo muscular que se hace al estar en equilibrio en los ejercicios de yoga es intenso, hace mucho calor y como colofón tengo la tensión muy baja siempre.
Así no es de extrañar que me maree.
Así no es de extrañar que me maree.
He comido en el apartamento una fresca y buena ensalada aliñada con aceite de oliva y vinagre de modena, todo un lujo que he disfrutado. De segundo un muslo de pollo al ast delicioso que he comprado en un chiringuito de la calle por 40 bath, menos de un euro. Estaba exquisito, muy bien adobado.
Recibí mail de Matt preguntándome si íbamos a yoga juntos, le dije que yo ya había ido.

Por la tarde, siguiendo instrucciones de Marta que me dijo en donde compro los pantalones que me trajo cuando estuvo aquí y que me robó Lluís, me acerqué a Khao San Road que es una calle corta, comercial, llena de turistas pero muy exótica.
Tras un regateo respecto al precio a pagar, llegando al acuerdo final de 200 bath, compré los pantalones.
Tomé un túk-túk. Acto muy atrevido por mi parte . Has de confiar plenamente en que las habilidades del que lo lleva junto con las de los otros conductores evitaran el accidente que das por seguro cuando observas (como me pasó a mí) que le da por circular en contra dirección con los coches viniendo de cara que van milagrosamente apartándose. Todo para evitar hacer cola ante el tráfico colapsado.
En Khao San Road disfruté del bullicio de los vendedores ambulantes con sus maravillosas mercancías con su mucha higiene al manipularlas.
Observé que la mayoría utilizan bolsas de plástico para coger los productos evitándose así el contacto directo de la comida con las manos.

Encontré los pantalones que buscaba, tomé una cerveza en uno de sus restaurantes con mesas en la calle observando a los transeúntes. Me recordó, salvando las diferencias, a las Ramblas de Barcelona.
La vuelta también en túk-túk ¡faltaría más¡ A esa zona no llega el sky train.
Ya entrada la tarde llegó Mireia de sus mini vacaciones en Malasia muy morena y contenta.
Han disfrutado del mar y sus clarísimas aguas practicando snorkle, sorprendida de la presencia de tiburones que su guía les decía que tranquilos que eran vegetarianos, lo que me extraña es que se lo han creído.
Estos guías o te asustan más de la cuenta o se inventan cualquier cosa para que no te asustes
.
Han disfrutado del mar y sus clarísimas aguas practicando snorkle, sorprendida de la presencia de tiburones que su guía les decía que tranquilos que eran vegetarianos, lo que me extraña es que se lo han creído.
Estos guías o te asustan más de la cuenta o se inventan cualquier cosa para que no te asustes
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Hemos estado charlando hasta la hora de ir a dormir, mañana irá conmigo al tango ya que le gusta mucho su música, a ver si se anima y aprende a bailarlo, es guay.
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