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jueves, 19 de julio de 2012

23/9/2011 Alegría: A felicidad interior (Osho), Bangkok



Así reza el título del libro que ha caído en mis manos mientras esperaba que acabase la máquina de lavar.
Me ha llamado la atención entre un montón de otros títulos de la librería que hay en el hostal, son libros que dejan otros huéspedes al igual que yo dejo los míos, es una rueda de la que todos salimos beneficiados (menos los libreros, claro).


El libro en cuestión está escrito en portugués pero se entiende bien. El prefacio empieza con un chiste con mucha miga.
- Mi médico me ha insistido que venga a visitarle- dice un paciente al psiquiatra- Pero no sé porqué. Estoy felizmente casado, tengo un empleo estable, muchos amigos, no tengo preocupaciones….
- Hummm….- dice el siquiatra sacando su lápiz y abriendo su cuaderno de notas- ¿Cuánto hace que tiene ese problema?


Es genial, me parece muy acertado. Parece que tener depresiones, hablar de tristezas, ser pesimista, tener miedos, etc. es lo normal, el anormal es el que es feliz.
Tras el estudio de muchas mentes perturbadas Sigmund Freud llegó a la conclusión de que la felicidad es una falacia, una ficción, o lo que es lo mismo, el hombre no puede ser feliz.
El motivo de que eso sea así es porque el hombre, a diferencia del resto de seres vivos, tiene conciencia (la manzana del árbol prohibida) y ese es el precio a pagar.


Guardando mis elucubraciones para otros momentos.
El día de hoy ha sido un plácido dejar pasar las horas entretenida con mi lectura, hasta el momento de ir a recoger mi visado para Myanmar.
Estoy más repuesta del resfriado, las comidas las disfruto a tope, he dormido nueve horas de un tirón sin que nada ni nadie me despierte…………………….¡A ver si me voy a convertir en un animal no racional tan feliz como me siento¡ Tendré que acudir al psiquiatra.

Bangkok me sigue sorprendiendo, a la vuelta de recoger mi visado me he dado una vuelta por Siam square descubriendo nuevos rincones no vistos en mis anteriores estancias.


Unas esculturas en la calle han llamado mi atención.
Luego he decidido hacer caso a Mireia y he ido a tomar un masaje no el típico tailandes, ese es para gente más masoca que yo. Uno de aceites que es más parecido al Balinés.

Eso del masaje me trajo a la memoria aquel cuento de que van dos soldados por la montaña de instrucción y uno se queja al otro de que está cansado, que no tendrán pase esa noche, que la comida es mala y encima las botas son dos números más pequeñas.
Su amigo le dice que eso tiene arreglo, que las cambie por unas de su número a lo que este contesta: ¡Si hombre¡ y perderme el mejor momento del día que es cuando me las quito, no?


Pues el mejor momento que sentí de mi anterior masaje tailandés fue cuando dejaron de amasarme como una croqueta.

22/9/2011 Embajada de Birmania en Bangkok



En Bangkok todo es más fácil. Llegada a la embajada con el BTS, en la parada de Surasak ,(calle Silom, Bang Rak) dejar pasaporte y fotos, pagar 1200 Bath y mañana por la tarde ya puedo ir a recogerlo.
Miguel me ha dicho que no puedo ir por tierra a Myanmar pues están con su régimen militar muy cerrados al exterior. Tengo que volar por lo que ya he sacado billete para el sábado a Yangon por el módico precio de 80 euros.
También he reservado ya un hostal backpacker que me ha recomendado por limpio que además vendrán a buscarme al aeropuerto. El nombre no tiene desperdicio “Mother Land Inn” la madre tierra. El precio muy ajustado, 10 euros por noche con aircon y baño en la habitación. No me puedo quejar.

También he estado viendo precios de vuelos para saber desde donde me conviene volar cuando se me acabe el visado que solo lo conceden para 28 días.

Como el resfriado sigue su curso y me siento débil me he quedado parte de la tarde en la habitación que es muy alegre y tengo wifi. Mañana también estaré en cama hasta la hora de recoger el visado, mi cuerpo me lo pide aunque ya me noto más fuerte gracias a las comidas de aquí.

La cena con Mireia como siempre divertida, es una joven muy positiva que emite buenas vibraciones, da gusto estar con personas que saben ver siempre lo positivo y minimizar lo negativo.


He podido conectarme con Lluis que como siempre anda ocupado con sus clases de la Universidad. Mientras hablábamos le ha llegado al despacho de Lluis una alumna suya para aclarar unas dudas y hemos tenido que cortar.
Me hace gracia ver a mi hijo de profesor, me cuesta creer que aquel mocoso que todo lo preguntaba es el que ahora tiene las respuestas.

Mi correspondencia al día, he podido contestar todos los mail pendientes. Mi blog al día también. Da gusto tener los deberes hechos.

21/9/2011 Volando todo el día. Regreso a Bagkok



Volando fisicamente y con la imaginación también. Ilusión en la nueva etapa que he emprendido hoy.

En el aeropuerto de Bagdora había todo un ejército de policías o bien era el ejercito mismo en persona. Sea como sea, estaba tomado por uniformados con metralletas en mano, registros minuciosos de los que accedíamos.
En las pistas habían también policías entrando y saliendo de una avioneta allí aterrada. Varios carteles anunciaban que no se permitía tomar fotos.
Como cuando algo no me cuadra no paro hasta saber de qué va, pregunté en el comedor a un joven que me informó que estaban transportando a los heridos por el terremoto de Sikkim que al parecer aun están sacando gente de los escombros, no se sabe cuántos muertos hay.
Me volvió a la memoria la experiencia que ese terremoto dejó en mí y me supo mal haberlo minimizado tanto debido a las repercusiones que tuvo en la ciudad donde fue el epicentro.

El Ibuprofeno ha podido con el dolor de garganta pero no con el del espíritu. Me voy de la India con gran pesar y gran alivio a la vez por motivos bien diferentes.
Cuando me despido de un amigo es como si algo se rompiera en mi interior y más cuando es para siempre.
Me vienen a la memoria todas las veces que he tenido esa sensación de pérdida.

Me consuelan los versos de Miquel Martí i Pol que comparaba la vida a una gran ciudad llena de calles.
En ese caminar se nos unen (o nos unimos) a los pasos de otros caminantes que juntos recorremos tramos compartiendo vivencias pero de tanto en tanto alguno se queda atrás o tuerce una esquina para ir en otra dirección, esos caminos se separan yendo cada cual por el suyo, encontrándonos a otros compañeros o parejas con los que compartir otro espacio de tiempo, de nuestra vida.
Viene a ser aquello de que cada cual ha de seguir su senda sin intentar obligar a los demás que cambien la suya ni perder el rumbo de la nuestra. Es la vida y hay que aceptarlo así.

Al llegar a Bangkok me he dirigido al hostal que reservé, llamado Lub.d, con la mala pata de que no tomé nota del teléfono ni plano de su ubicación esperando poder hacerlo en el aeropuerto de Delhi.
No pudo ser pues al llegar ya embarcábamos de inmediato.

Mandé sms a Mireia disculpándome por no ir a su casa como habíamos quedado. Lo decidí en Darjeelin al ver lo muy resfriada que estaba y estoy. No es justo que le lleve todos mis virus a su casa por lo que decidí alojarme en un hostal.

En la estación de Siam Square, donde suponía que estaba mi hotel, pregunté en las ventanillas de las oficinas del BTS que me indicaron la dirección a seguir. No lo vi muy claro y pregunté a una señora que vendía abalorios en un chiringuito de la calle.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que como no sabía donde era empezó a preguntar a otros comerciantes vecinos asegurándome que lo descubriría.
Algo inquieta por las molestias ocasionadas le rogué que no se preocupase que entraría a un cibercafé para ver un plano o un teléfono.
Dejó el negocio sin nadie y me acompañó a un café con internet que había a pocos metros insistiendo que si no encontraba el telefono del hotel que volviera donde ella estaba que seguiría ayudándome.

Medio alucinada de tanta amabilidad le comunico a los dependientes del local (me decían que ya iban a cerrar) que tenía un problema sobre la ubicación de mi hostal. Me lo resolvieron ellos mismos en el Iphone de uno y me escribieron en un papel el nombre en Tailandes del hotel. Me indicaron que debía seguir una parada más de sky train.

Al subir al la parada se lo explique al de la oficina que me habia atendido en mis preguntas poco antes al salir. Me hizo entrar sin pagar de nuevo en el andén, hizo una llamada de teléfono para localizar ese hostal y me dijo que me bajara en la siguiente parada que lo vería.
La sorpresa fue que al bajar en el siguiente andén me estaba esperando otro trabajador de BTS avisado por su compañero por teléfono que me acompañó hasta la salida señalándome donde estaba mi hostal (justo al lado de la salida).

Anonadada con tanta amabilidad entro en mi precioso y limpísimo hostal donde un grupo de jóvenes huéspedes que estaban tomando unas birras y tocando una guitarra me da la bienvenida. Otro me entrega un vasito con un exquisito licor para celebrar mi llegada. Me dieron ganas de llorar de emoción. Cuanta gente amable en tan poco tiempo.

Durante la cena me hizo compañía el joven que me invitó al coctel de bienvenida, se llama Chris, es alemán pero habla español. Es muy simpático como todos los jóvenes que voy conociendo, eso me hace creer en la humanidad. Digan lo que digan las nuevas generaciones son geniales.

He hablado por telefono con Mireia que me ha reñido por no ir a su casa diciéndome que ella también está muy resfriada. Hemos quedado para cenar mañana.

30/8/2011 Tai Chi en Bangkok, Tailandia



No es la primera vez que hago Tai Chi, es la segunda.
La primera vez fue en Girona, en un gimnasio que se llama O2. Ese día lo encontré algo aburrido y muy afectado por la lentitud de movimientos.
Esta vez lo he encontrado simplemente aburrido.
Espero que cuando esté en China cambie de opinión pues es posible que me una a los grupos que lo practican al aire libre en los parques.

Esta mañana me ha llamado Andrés para despedirse, me he sentido algo mal por no haberle atendido más. Las diferencias en el modo de proyectar nuestras inquietudes son grandes, espero de todo corazón que su estancia en Tailandia le haya complacido.

El día de hoy ha sido tranquilo. Programar el próximo destino en India, contestar mails, aprender a usar el nano Ipod que me he comprado a casi la mitad de precio que está en España teniendo en cuenta que en la frontera me devuelven los impuestos pagados.

He grabado los podcasts de RNE “Cuando Los Elefantes Sueñan Con La Música” que tiene una variación de música jazz, africana y brasileña que me es muy agradable de escuchar mientras indago en la Red sobre precios y destinos para después de India.

Mi empanada mental es supina. No tengo ni idea que voy a hacer tras China. Las posibilidades son variadas y muy diferentes.
Por una parte quisiera ir a New Zeland un par de meses, los paisajes montañosos y trekings a hacer son una tentación, el clima irá mejorando ya que por esas fechas estarán entrando en la primavera.
Quisiera por otra parte estar en Argentina en diciembre que el tiempo está mejor para ir a Tierra de Fuego, como quiero visitar Bolivia y subir al Machu Pichu en Perú, llegar a los carnavales de Rio en febrero……………………………………¡uf¡ No da tiempo a todo, podría dejar Sudamérica para otro momento y tomarme más tiempo aquí.
También ha quedado en el tintero completar Indonesia, por lo que ir a Bali a pasar un añito mientras visito parte de sus 17.000 islas.

Es difícil decidirse, lo iré madurando a medida que viajo por estos próximos destinos que si tengo claros que son India. Myanmar y China.

29/8/2011 Khao Sam, la calle de los guiris, Bangkok



A Bangkok le han cambiado el nombre este mes de agosto, se llama Little Spanish mejor denominada por La Catalonia Oriental.

No se puede ir por la calle sin oír hablar español y sobre todo catalán.

Es una invasión solapada, una avanzadilla enviada por Zapatero para tomar este país a ver si así se arregla la economía del nuestro.


La calle de Khao Sam está en la zona mochilera por excelencia, en esa zona y concretamente en esa calle todo es o guiris o vendedores locales con la esperanza de satisfacer los deseos de los guiris por cuatro chavos.
En vista de que Andrés debe estar bien pues no me ha llamado, he quedado por facebook con Miguel que ha llegado esta tarde de Canchanaburi, ¡ que envidia¡ y yo aquí en la city chupando asfalto.
Como él se aloja en backpacker hemos quedado en la calle mochilera por antonomasia Khao Sam Rd.


He llegado por el río con tiempo suficiente para seguir disfrutando de las vistas de la ciudad desde allí.


He dejado mi cara prestada a una masajista que con un masaje y mascarilla me ha tenido una hora tumbada en una camilla en una sala colectiva donde otros turistas disfrutaban de los mismos placeres pero que al entrar me dio el pálpito de ser un tanatorio lleno de cadáveres en proceso de embalsamación ya que estaban estirados en camillas juntas y paralelas envueltos en una sábana, solo se les veía la cara……………….¡ qué cosas tiene la imaginación¡

Uno de ellos ha llamado mi atención, he estado a punto de hacerle una foto pero me he cortado. 
Era un barbudo, el pelo le cubría ¾ partes de la cara ¿cómo se puede hacer un masaje y mascarilla a una cara tan llena de pelos?

La mascarilla era de pepinos naturales cortados a rodajas y muy fríos. 
Me persiguen los pepinos donde quiera que voy y todo porque los odio. 
No me gustan ni el sabor ni el olor y llevo 5 meses que recibo mis platos de restaurante adornados con pepinos sea el país que sea.
Y ahora esto, aplastados contra mi cara oliendo a pepinos……..¡Puaf¡

La visita a la Wat Chanasongkhram que está en esa zona me ha entretenido hasta la hora que quedé con Miguel


Miguel está genial, se encuentra repuesto del todo de su gripe y con un humor excelente que rezuma optimismo por los poros.



Hemos contactado en una terraza con unos catalanes (faltaría más) súper simpáticos a pesar de ser él taxista. 
Al despedirnos le he prometido desclasificarlo de insecto (tengo a los taxistas en esa categoría) es la excepción que confirma la regla.
Luis es su nombre, guapo simpático, buena persona por las anécdotas que nos contaba del taxi, de la edad de mis hijos.
Loli ella, guapísima, joven y simpática, maestra de profesión. Hacen muy buena pareja.
Hemos cenado en una terraza donde un guitarrista nos deleitaba con música Beatles muy bien interpretada.
Mucho ambiente en el barrio, es casi tan entretenido como Las Ramblas en Barcelona.


Me he despedido de Miguel que mañana vuela a España para presentarse a unos exámenes del último curso de la UNET de Psicología, motivo por el que disfruta de un año de excedencia en el trabajo.

Estaba algo confuso con este viaje de vuelta pues le quedan tres meses de excedencia y piensa volver a Asia en cuanto acabe los exámenes para reanudar su vuelta al mundo.
Dice que en principio al no tener conciencia de fin del periplo le suena raro aparecer por España.

Le entiendo perfectamente pues yo me he planteado lo mismo, un paréntesis en mi viaje para ir a España a colocarme un implante y me da vértigo el pensarlo. La vuelta a casa requiere asimilarla mucho, más si es por corto tiempo.

Mañana vuela a España, también Andrés, espero poder desearle buen viaje.

28/8/2011 Wat Pho (el buda inclinado), Bangkok



Con sus 46 metros de largo y 15 de ancho, el habitáculo donde reposa el buda inclinado en vías de entrar en Nirvana con cara sensual de éxtasis casi no puede contenerlo.
Un estrecho pasillo alrededor es el espacio del que dispone el visitante para admirar tan imponente imagen.


Se ha de hacer virguerías para poder obtener una foto de su totalidad, incluso el registro de parte de ella en la cámara se ve dificultado por el tamaño de la imagen y la cercanía del espectador.


El recinto del templo está plagadito de estupas con cerámica colorida y edificios con dorados y rojos muy llamativos.
Es muy grande, está todo muy cerca sin espácio suficiente para contemplar con prespectiva tanta belleza.
Es como cuando voy a comprar por ejemplo unos zapatos, si en el aparador me los ponen todos juntos me cuesta de apreciar los detalles individuales de cada uno de ellos, si solo ponen pocos modelos y separados los observo mejor.


El conjunto es bello pero la vista se ve incapaz de apreciar tanto arte y tanto detalle ornamental estando tan proximos los unos de los otros.
Me sabe mal que Andrés no disfrute con estas visitas a estos increíbles templos.


Ayer hablamos por teléfono, quedamos en vernos hoy.
Creo que si acepta venir con nosotras a ver monumentos es por complacerme, su cara no denota ni admiración ni placer si no inmensa paciencia de estar allí y no en donde él quisiera que supongo es la piscina para sobrellevar tanto calor.


Temo que no haya disfrutado este viaje, claro que todo son suposiciones mías ya que no le he preguntado sobre ello, sé que me diría amablemente que lo está pasando muy bien para que no me preocupe.
Los dos días que ha estado solo a sus anchas , me ha contado que ha pateado la ciudad sin tomar ningún medio de locomoción. ¡Con lo grande que es la ciudad¡

Nos contó a Mireia y a mí mientras ibamos en el metro que el primer día cogió un taxi para hacer compras de regalos para los amigos y familia. Pidió que le llevara a Khao Sam Rd, el taxista, haciendo honor a la profesión, le llevó a un centro comercial de regalos para los guiris donde sin duda debía tener comisión y le pidió que le esperara 15 minutos allí.
Como es natural, en la espera vio los regalos que quería e hizo sus compras. Animado por el éxito
le llevó a una sastrería con la misma finalidad, le dijo que entrara a preguntar durante cinco minutos que luego le llevaría a su destino (tanta complaciencia por parte de Andrés fue porque ajustaron un precio muy barato para ir al sitio que quería él)
La situación se le presentó tan desagradable con vendedores insistiendo en lo bonitos que eran los zapatos y lo bien que le quedaría un traje, que no aguantó ni un minuto, salió de la sastrería y le dijo al taxista que le volviera al hotel.
El resto de la estancia lo pasó en la piscina refrescándose pues a pesar de la lluvia diaria hace mucho calor.

Como estamos en los monzones la lluvia ha hecho su aparición por la mañana. Ha sido generosa dejándonos ver el templo, descargando sus iras y tempestades a la hora de comer.
Nos hemos refugiado en un restaurante callejero que nos ha deleitado con una sopa de noodles con pollo y para redondear unos rollitos de primavera de vegetales por el módico precio de 2 euros y medio incluida la bebida (100Bath).


La comida en estos puestos de la calle, contrariamente a lo que pueda parecer (o mejor dicho a lo que me parece a mí) que debe de ser comida mala y sospechosa, no es verdad.
Está buenísima, es barata y observando cómo manejan la cocina hay higiene (¿o he bajado el listón de exigencia?)
Me he despedido de Andrés, se va el martes temprano para España, le he dicho que si quiere que nos veamos mañana lunes, que me llame.
Por la tarde esperando que escampara la tempestad, en casa de Mireia, merendando el queso manchego que quedaba con un buen vino tinto catalán “L´Ull del Ebre” No sé si en España existe esa denominación de origen pero el de aquí me está muy bueno.


En el hotel Mandarín Oriental, en el Bambú Bar hemos estado disfrutando de un cuarteto de jazz mientras tomabamos unos cócteles.
El hotel es impresionante, grande con aire "demode", enormes lámparas, numerosas salas y restaurantes, uno da al río, tiene embarcadero propio con barcos para los huespedes puedan desplazarse por sus aguas.
Todo lujo y confort.

27/8/2011 Amphawa (mercado flotante), Tailandia




A una hora en bus desde Bangkok está el mercado flotante más recomendado por la guía por ser el menos abarrotado de turistas. Será por la distancia a la city?
El lugar es sorprendente ya que en un espacio de un kilometro de canal rodeado de casas comercios y desembarcaderos, se agolpan las barcas restaurantes donde cocinan in situ estupendos mariscos, pescados, carnes, arroces y noodles que los entregan con una pala de mango muy largo para llegar al cliente que está, por lo general en las escaleras del embarcadero.
Para pagar lo mismo, en esa paleta de mango largo dejas el dinero y así se salva el obstáculo de la distancia.


Otros lo han montado mejor aún, han plantado unas tablas alargadas y estrechas para que quepan en el ancho de la escalera del embarcadero y con mini taburetes bajitos se han montado un restaurante donde te toman nota de lo que quieres comer teniéndolo todo a la vista pudiendo observar como lo cocinan en las barcazas y degustarlo posteriormente.


Además del folclore de los chiringuitos flotantes hay la posibilidad de desplazarse con barcas colectivas por muy poco precio, 50 Bath por persona, por el rio durante una hora.
Nos han ido desembarcando en los diferentes templos que hay en la zona, teniendo tiempo suficiente para recorrerlos y purificarnos con las bendiciones de los monjes custodios.


Hay budas para dar y vender, vaya profusión de imágenes.
Los ritos de los budistas son también curiosos de observar.
Rezan arrodillados con las manos juntas, ofrecen unas flores artificiales que se entregan en la puerta de donde les cuelgan dinero como ofrenda depositándolos en el altar (queda sorprendente ver tantas banderillas de dinero).


También encienden incienso, ponen aceite para conservar la llama perenne del altar.
Llevan tapers de plástico grandes con comida para los monjes.
Lo que he visto más novedoso es que pegan en las diferentes esculturas un papelito que lo presionan como una calcomanía queda pegado lo que presumo sea hojas de oro retirándole previamente el papel portador que lo sustenta.


La otra cosa sorprendente es una línea de budas con un bol metálico a los pies de de cada uno, la gente va en fila depositando monedas en cada bol produciéndose un sonido característico de las monedas al caer contra el recipiente metálico.


En uno de los templos tenían en los jardines exteriores animales enjaulados sufriendo las visitas de colegios de niños bulliciosos.


Llegamos con el bus a Bangkok, sumergido en lluvia. Nos contó un amigo llovió todo el día. Nosotras disfrutamos de un tiempo estupendo.

La cena en casa de unos amigos de la universidad de Mireia en un apartamento a todo lujo en un edificio que parecía un hotel de 5 estrellas al que llegamos descalzas con los zapatos en la mano pues al salir de la estación del sky train la calle estaba inundada. Los pies hundidos hasta el tobillo en el agua encharcada  me recordó el famoso día de Hanói donde el diluvio nos cogió a Marta y a mí en la puerta al mausoleo de Ho Chi Ming.

Por la noche fuimos a bailar tango al hotel Elephin del Soi 1 de Sukhumvit. Allí encontramos a los amigos de otras milongas.
Adi se alegró de verme de regreso, hemos quedado en la milonga del martes.

Volviendo a casa, al cruzar una calle un coche se me tiró encima sin respetar que yo estaba ya pasando, un joven me paro instintivamente poniendo su mano en mi abdomen.
Me sorprendió la inmediatez del reflejo de él por pararme para no ser atropellada. 

Seguí el resto del camino meditando de donde salen esas reacciones no pensadas que nos hacen proteger a los demás aún sin conocerlos de nada cuando hay un peligro ¿Una solidaridad oculta en nuestros genes por un “hoy por ti, mañana por mí”?

Con esas reflexiones terminé el día teniendo la grata sensación de que la vida es bella.

26/8/2011 Vista De Bangkok desde el Siroco al anochecer.



Tras el riesgo de no reflexionar, la emoción del errar
Buscando el itinerario idóneo que cubra los deseos de no solo visitar la India si no de hacer meditación y yoga me he adentrado en la web interrogándola sobre el lugar que escogieron lo Beatles para tal fin. El sitio de meditación en cuestión es el Ashram de Rishikesh.

He llegado a un enlace “yyoquepensaba” en el que una española llamada Inma escribe sus impresiones de la zona, datado en mayo del 2009.

Hace una descripción muy crítica del lugar, muy bien redactada. Me ha hecho poner los pelos de punta pues creo que los aspectos negativos introducidos por el esnobismo de los turistas sean del continente que sean, no han debido de mejorar en estos dos años transcurridos desde que lo escribió.


La experiencia de pasar una semana de meditación para llegar a saber mis capacidades de interiorización y concentración hasta donde llegan se han visto en la cuerda floja al saber que es turismo masificado el que quiere experimentar lo mismo.

No es que yo me crea diferente o pretenda hacer lo que los demás no hacen. He aceptado de más o menos buen grado el soportar aglomeraciones para poder visitar lugares emblemáticos como Halong Bay y otros lugares como Angkor Wat, Borobudur, Bromo, etc.


Pero en este tema de espiritualidad y silencio sí que hubiera querido encontrar menos interés turístico.

Me molestaría renunciar a esta experiencia pero no estoy dispuesta a pagar ese precio (metafóricamente hablando) para conseguirlo, así pues si no tengo más claro que voy a encontrar lo que busco renunciaré a ello.

Ya cumplidas mis devociones con una clase de yoga de casi dos horas, he ido con Mireia al Bar restaurante Siroco en la planta 46 del hotel State Tower, donde se contempla la ciudad cruzada por el rio y la autopista con las luces de los coches que al circular dejan una estela lumínica, roja o blanca según el sentido de la marcha, característica.

Las vistas son impresionantes ¡Qué grande que es esta ciudad¡


Subiendo en el ascensor, unas tailandesas con tacones de a palmo y muy arregladas me han sorprendido cuando he dicho “¿cuarenta y qué?” haciendo broma al recepcionista que nos dijo que debíamos marcar esa planta para ir al restaurante. Una de ellas se puso a reír de forma muy infantil lo que me dio pie a seguir hablando con ella y seguir sorprendiéndome de su candidez a pesar de ir vestida de mujer fatal.

Ya en la terraza del restaurante y con esas vistas maravillosas hemos conocido a dos catalanas con las que hemos departido largamente reviviendo las andanzas de cada una de nosotras.

Nos ha echado de tan fantástica terraza las susodichas lluvias diarias que hoy han sido más tardías.

25/8/2011 Reencuentro con el yoga en Bangkok



“De que árbol caíste” sobre astrología celta que ha publicado mi amigo Valentí en facebook. 
Invita a buscar en un calendario la fecha de nacimiento adjudicándote un árbol. Más abajo venia la explicación de cada uno de ellos. 
El mío rezaba así:
CASTAÑO (la Honestidad). De belleza inusual, no desea impresionar, con un desarrollado sentido de la justicia, vivaz, es una persona interesada, diplomática de nacimiento, sin embargo se irrita fácilmente y es muy sensible en compañía, muchas veces por falta de seguridad en sí misma, a veces actúa con sentido de superioridad, se siente incomprendida, ama una sola vez, tiene dificultades para encontrar pareja.

Así, sin más, puede que sea acertado en alguna cosa pero me extraña que la gente se crea que por nacer un día determinado eres de una manera determinada. Y los genes?.....................No cuentan?
SI naces prematuro o por cesárea que cuenta el día que debías haber nacido o el que naces?
Si eres gemelo a otro que es totalmente opuesto a ti que pasa? Los astros estaban tan aturdidos con el primero en salir que se olvidaron de concederle unas características similares al segundo?
Personalmente creo que nadie se debe tomar en serio estas cosas de la astrología, solo juegan a creérselo……O si?

Por fin he ido a yoga, no estoy nada en forma, me ha costado mucho alcanzar objetivos ya superados anteriormente. 
Mientras hacia algunos de ellos oía crujir las articulaciones, será que me hago joven.
He salido reconfortada de la clase. 
Me he propuesto que esté donde esté me dedicaré una hora al día a hacer los ejercicios más factibles de hacer en una habitación de hostal o en un tren.
Que fácil es hacerse un propósito, lo difícil es cumplirlo.

La clase la impartía una profesora que solo habla Thai, al final le he ido cogiendo el significado de algunas de las palabras que repetía. 
No es difícil seguir una clase sin entender el idioma ya que los ejercicios de yoga suelen ser los mismos en todas partes.

El día de hoy dedicado a la compra y a hacer lavadoras rematado con proyectos de itinerarios para visitar en India.

Un día apacible sin lluvia y con mucho calor. El que no llueva hace que la atmósfera esté más polucionada con tanto tráfico.

Lo dicho, si llueve malo y si no lo hace peor.

24/8/2011 Adios Koh Chang, vuelta a la gran urbe, Bangkok



La espera en el puerto al transbordador me ha hecho pensar en las posibilidades de esta isla tan salvaje con jungla recubriendo casi su totalidad con una cicatriz en la periferia que forma la carretera y con pequeñas playas diseminadas absorbidas por complejos hoteleros.


El camino en taxi-bus tipo furgoneta de 45 minutos desde Bailan, pueblo donde estábamos hasta el puerto, me ha permitido disfrutar de la visión de esa vegetación salvaje, de los acantilados al mar y de las pequeñas playas de cocoteros repartidas por el litoral.

El mar estaba de color esmeralda por el reflejo de tanta vegetación, los pequeños barcos pesqueros faenando, la calma de su poca actividad rota con la llegada del ferry que nos ha llevado de nuevo al continente para trasportarnos en un modernísimo bus repleto de dibujos de Nemo y sus amigos marinos hasta la macro urbe que es Bangkok.


En la terminal de autobuses hemos recogido la chaqueta que se dejó olvidada Andrés en el viaje de ida y que reclamamos telefónicamente al día siguiente.


El trayecto de 5h hasta la capital fue entretenido ya que a Andrés le dio por explicar chistes rápidos y malos que me hacían reír pero que provocaron que me mente empezara a recordar otros medio olvidados.
A medida que le contaba un chiste que me venía a la cabeza iba recordando más. Eso me sorprendió pues siempre creí que yo no era capaz de acordarme de ninguno.
No es verdad ya que esto de los chistes es como lo de rascar, todo es cuestión de empezar.


Llegados a la ciudad hemos cogido un taxi que nos ha acercado a Soi 4 de Sukumvit, donde tenía el hotel Andrés. Es una calle con mucha movida de bares con chicas, música a tope y bebidas con la “hora feliz” de pagas una y tomas dos.
Me he metido en uno de ellos con la necesidad imperiosa de ir al lavabo ante la sorpresa de Andrés que se ha hecho el remolón diciendo que me esperaba en la puerta.
Estaba bastante cortado pues íbamos con las maletas y lo último que se esperaba es entrar conmigo y equipaje en mano a uno de estos sitios.
Ha sido divertido ver como una bonita joven con tacones imposibles me cogía la maleta para subir los cuatro peldaños de desnivel que había desde la calle a la terraza del bar.
Otra me ha dicho que quería beber y le he pedido una caña, otra me ha preguntado de donde éramos y me ha dicho que allí llegaban muchos españoles sin saber nada de inglés.
Está claro que para encontrar lo que van buscando no hace falta saber inglés ni ningún otro idioma.

He notado que Andrés se ha ido relajando, ha prescindido de la sensación extraña de estar con maletas en un bar de alterne y me dijo que era muy condescendiente.
Aún lo he sido más cuando viéndole la cara de placer al estar rodeado de tan bellas señoritas me ha dicho que se tomaba otra cerveza y le he dicho que le dejaba allí solo para irme a casa de Mireia.

Me gustará saber cómo ha acabado la cosa, estoy convencida que me contará si lo acosaron mucho.

Ya en mi casa -soy la “ocupa” oficial de la casa de Mireia- he podido disfrutar nuevamente de un pan con tomate y jamón patrio, aún queda por suerte.

He recibido un mail de Miguel que también llega a Bangkok mañana de estar en Krabi, le he dejado mensaje para encontrarnos.

Sin falta lo primero que haré es ir al gimnasio para hacer yoga, lo necesito.

23/8/2011 Petanca en Koh Chang, Tailandia




Recuerdo haberlo jugado en mi infancia, se puso de moda un tiempo, al final no cuajó, ahora casi solo lo juegan jubilados.
La petanca tiene la ventaja que puedes jugar de cualquier manera, no es necesario ningún aditamento especial, las bolas son fáciles de transportar por su escaso volumen y cualquier terreno llano sirve de campo de juego.
Las normas del juego las he ido aprendiendo gracias a la paciencia de Bruno que me las ha explicado mientras jugábamos.


Por la noche ha tronado que parecía romperse el cielo, por suerte llevaba puestos los tapones y solo lo oía en sordina sin que el ruido me despertase.
Esta noche he dormido 9 horas seguidas de un tirón.
La lluvia ha cesado a media mañana quedando un día algo nuboso con una brisa muy agradable.

He pasado gran parte del día en una tumbona junto al mar leyendo mientras oía las olas del mar. Los niños jugando con su perro me han hecho pensar en los míos.


Mi primer perro era perra, se llamaba Diana pero lo acortaba llamándole Dina. Era una pointer mezclada. Me gustaba verla cuando de repente se paraba en el campo levantaba una pata delantera, apuntaba con su hocico hacia alguna parte con la mirada fija y el rabo estirado se quedaba así por un rato.
Mi padre me dijo que era porque marcaba alguna pieza a cazar, lo raro es que nunca llegué a ver esa pieza que marcaba, creo que se la imaginaba.


Yo tenía cuatro o cinco años para entonces y me gustaba estirarme junto a ella debajo del aparador del comedor que era su lugar favorito.
Muchas veces me quedaba dormida allí abrazada a ella que me soportaba con paciencia.
Lo curioso es que desde aquel lugar llegué a oír conversaciones de los adultos que ignoraban mi presencia que hacían que me quedase quieta sin respirar apenas para no ser descubierta pues temía que me riñeran por estar allí.
Era una caja de sorpresas lo que llegaba a mis oídos, supe de cosas que jamás me fueron dichas debido a mi corta edad, costándome entender cómo era posible que todo aquello que oía fuera cierto.


Después he tenido muchos perros más. Todos han tenido un espacio importante en mi vida y en mi corazón llegando a un entendimiento mudo con ellos rayano a la telepatía.
No hacen falta muchas palabras para que un perro te entienda, basta una mirada, un gesto incluso un suspiro para que el perro te sepa lo que quieres y viceversa.
Hemos decidido regresar a Bangkok, esta isla es muy agradable y me sabe mal volver al bullicio de la ciudad pero lo veo conveniente.
Aprovecharé que estaré aún una semana allí para ir nuevamente a yoga y a bailar tango en espera del vuelo a Delhi.


Por la tarde en el bar de Bruno tomando un pastis y jugando a petanca.
Hemos conocido a otro francés, Alami que lleva 15 años trabajando para una ONG y ahora tiene destino en Battamban de Cambodia.
Es muy simpático, ha estado hablándome de India y los mejores lugares para visitar.
Tiene dos hijos de dos mujeres diferentes.
Su manera de sonreír y de mirar lo hacen muy agradable. Los ojos le quedan ocultos en una raya cuando sonríe viéndose salir de ella dos chispitas que denotan una persona llena de vida y alegría.


Bruno estaba muy animado y bailongo. Bailamos un poco una especie de fusión de canciones francesas con música arábiga que le gusta mucho oír.
Bruno es soltero no tiene hijos trabajó en San Tropez en un restaurante y desde hace 7 años vive en Tailandia llevando ahora su propio negocio en esta isla.
Les he dejado a los tres que siguen celebrando que están vivos con mojitos.


Me hubiera gustado estar más tiempo aquí en esta isla en otras condiciones, haciendo excursiones o inmersión o alquilando una moto para recorrerla.
En general me esperaba algo diferente en Tailandia, no pensé que a Andrés no le apeteciera moverse demasiado. No fui a muchos lugares para reservarlos para cuando viniera él, ahora me iré sin haberlos visitado.
Él me anima a que haga lo que más me apetezca que no me preocupe pero no me parece adecuado o al menos yo no me sentiría bien conmigo misma si me fuera a visitar por mi cuenta otros lugares de Tailandia que me apetecen dejándole solo.