La ciudad está alterada con los preparativos de la fiesta, todas las calles de todos los pueblos empiezan a engalanarse con cañas de bambú decoradas con exquisito gusto.
Se nota una actividad pre festiva en los pueblos que íbamos cruzando para llegar al parque de los elefantes donde he disfrutado mucho cabalgando una elefanta.
Es una sensación muy agradable el contacto directo con su piel dura y rugosa, mucho mejor y más sensitivo que montarla en la silla.
Lluís y Vanesa lo han pasado también muy bien.
Lo más emotivo ha sido poder coger en brazos a un pequeño peludo orangután de dos años criado en el centro a biberón. Un contacto al cogerle la mano muy agradable ! como se nos parecen en los comportamientos!…………………..Me he sentido abuela.
Vanesa lo ha cogido también en brazos, ahora ya no tendrá tanta ansiedad por ir a ver orangutanes a Borneo pues ya ha tenido uno en sus brazos.
Otros pájaros exóticos y un pequeño orangután enjaulado han completado la alegria de la mañana en compañia de mis amigos los animales.
Marana, el chofer, es de lo más simpático, hemos ido riendo todo el camino. A mi me gusta mucho como ríen por aquí, es una risa infantil que me hace sentir bien, me contagia de alegría.
Hemos ido a unas cataratas, por el camino la silueta del volcán Agun nos ha acompañado, lo siento como algo mío al haberlo subido (o casi).
En la entrada del recinto de las cataratas había unas chavalinas muy simpáticas que nos querían vender abanicos a toda costa, son muy lindas y alegres.
Sabe mal no comprarles nada pero es así, no tengo día de vuelta a casa y no puedo comprar todo lo que me van ofreciendo en mi largo viaje.
De vuelta al hotel por la tarde me he dado un golpe con un cartel metálico que cuelga tipo banderola en medio de la calle a la altura de metro sesenta, los cinco centímetros que sobrepaso han llevado a la consecuencia de una herida en mi frente que he lavado con agua y jabón .
Espero que sea suficiente.
Entre el resfriado ya manifiesto, el tropezón del otro día con dedo del pié amoratado y ahora en la frente una herida…………………………………………Es hora de ir haciendo las maletas.
Debo confesar que Bali me gusta muchísimo, se me llenan los ojos de sus verdes paisajes con los arrozales y los cocoteros, su gente menuda, guapa, simpática.
Solo me sobra ese instrumento musical, gambang kayuk, parecido a un xilofón que tocan junto a mi hotel algunas tardes en interminables ensayos con un sonido recalcitrante y repetitivo de forma obsesiva.
Solo me sobra ese instrumento musical, gambang kayuk, parecido a un xilofón que tocan junto a mi hotel algunas tardes en interminables ensayos con un sonido recalcitrante y repetitivo de forma obsesiva.
Un sms de Carlos me dice que si estoy resfriada puede venir mi médico (él) a cuidarme. Sentido del humor no le falta al pobre con el problemazo que tiene con lo del trabajo.
Otros sms de Carlos mientras estoy cenando me insisten en que quiere venir a Bali para estar conmigo los últimos días que me quedan aquí y poder darme un fuerte abrazo de despedida.
Se lo agradezco pero le digo que no, su situación no está para ir perdiendo el tiempo conmigo, mejor que siga empleando su tiempo en buscar trabajo.
Se lo agradezco pero le digo que no, su situación no está para ir perdiendo el tiempo conmigo, mejor que siga empleando su tiempo en buscar trabajo.
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