
Mi calle ya empieza a estar engalonada de altares y cañas de bambu adornadas.
Las 5 familias de esta calle compiten en ver cual pone la caña más larga y mejor decorada. En eso gana mi familia.
De excursión a pie por las cercanías de Ubud siguiendo uno de los mapas de trekking sugeridos en la guía de Lonely Planet nos ha llevado al rio rodeado de bosque tipo jungla.
El rio en esa zona tiene un pequeño desembarcadero de rafting.
Hemos seguido caminando bordeando el rio por un sendero muy estrecho entre la maleza hasta llegar a un punto en que una puerta de caña nos impedía continuar.
Extrañados, estábamos mirando como abrirla cuando ha aparecido un lugareño que tenía allí su choza con una hoz en la mano exigiendo pago de 20.000 rupias para cruzar.
Un perro se unió a la expedición cuidando de nosotros, esperándonos cuando nos demorábamos a hacer fotos o a intentar no rompernos la crisma en alguna bajada.
Debió ser por allí donde perdimos la senda marcado en nuestro mapa pues acabamos bajando a otro rio cruzándolo a lo Indiana Jones por encima de un tablón del ancho del píe.
Subiendo nuevamente hasta otra zona de más arrozales y volviendo a bajar a otro riachuelo donde para cruzarlo hicimos malabarismos pasando por debajo de un enorme árbol caído que una ambas laderas.
Por la tarde descansando mi dedo del pie de tanto trajín leo un mail de Rosend que me dice que se va a sacar la visa para la india. Eso me lleva a pensar que yo debo ir tramitándola también. Entro en internet para ver cómo hacerlo y todo me remite a sacarla desde España.
Las 5 familias de esta calle compiten en ver cual pone la caña más larga y mejor decorada. En eso gana mi familia.

De excursión a pie por las cercanías de Ubud siguiendo uno de los mapas de trekking sugeridos en la guía de Lonely Planet nos ha llevado al rio rodeado de bosque tipo jungla.
El rio en esa zona tiene un pequeño desembarcadero de rafting.

Hemos seguido caminando bordeando el rio por un sendero muy estrecho entre la maleza hasta llegar a un punto en que una puerta de caña nos impedía continuar.
Extrañados, estábamos mirando como abrirla cuando ha aparecido un lugareño que tenía allí su choza con una hoz en la mano exigiendo pago de 20.000 rupias para cruzar.
Ante la indecencia de la situación hemos intentado que nos explique en concepto de que le debíamos pagar.
No tenía ni idea de hablar en inglés por lo que la situación quedó estancada.
No tenía ni idea de hablar en inglés por lo que la situación quedó estancada.
Le dimos 10.000 rupias diciendo que ya tenía bastante con eso, al principio se enfado pero viendo que nosotros estábamos en desacuerdo con ese atraco, no por el monto si no por el hecho de poner puertas al campo en beneficio propio, cedió dejándonos pasar.
El camino tortuoso con bajadas y subidas por un camino que apenas se distinguía entre los matorrales.
Un perro se unió a la expedición cuidando de nosotros, esperándonos cuando nos demorábamos a hacer fotos o a intentar no rompernos la crisma en alguna bajada.
El paisaje bucólico con vegetación exuberante y el río bajando caudaloso.
Llegamos a una zona de arrozales por los que anduvimos persiguiendo a los patos.
Debió ser por allí donde perdimos la senda marcado en nuestro mapa pues acabamos bajando a otro rio cruzándolo a lo Indiana Jones por encima de un tablón del ancho del píe.
Subiendo nuevamente hasta otra zona de más arrozales y volviendo a bajar a otro riachuelo donde para cruzarlo hicimos malabarismos pasando por debajo de un enorme árbol caído que una ambas laderas.
Desde allí volvimos a subir todo lo bajado hasta llegar a un complejo de bungalós que nos devolvió a la civilización.
Tras cuatro horas de recorrido nos premiamos con una cerveza fresquita en un bar restaurante del camino.
Al volver a Ubud paramos en un restaurante que en la guía lo dan como bueno por tener una escuela de restauración. Personalmente a mí no me gustó la comida, la encontré muy perfumada y sofisticada en su elaboración Fue la primera vez en Bali que no comí a gusto y encima caro para la zona. Es lo que tienen los restaurantes tipo Ferrán Adriá, no me gustan ni los de España ni los de aquí, me gustan más los sencillos y caseros.
Por la tarde descansando mi dedo del pie de tanto trajín leo un mail de Rosend que me dice que se va a sacar la visa para la india. Eso me lleva a pensar que yo debo ir tramitándola también. Entro en internet para ver cómo hacerlo y todo me remite a sacarla desde España.
Por unos instantes entro en paranoia, pienso que no voy a poder entrar en india por no poder sacar la visa.
Unos momentos de reflexión me llevan a serenarme y entender que la puedo sacar en cualquier país en el consulado de India, lo único es quedarme el tiempo suficiente para hacerlo.
Miraré de tramitarlo en Singapur.
Unos momentos de reflexión me llevan a serenarme y entender que la puedo sacar en cualquier país en el consulado de India, lo único es quedarme el tiempo suficiente para hacerlo.
Miraré de tramitarlo en Singapur.
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