jueves, 19 de julio de 2012

7/7/2011 Kuala Lumpur, Malasia



Esta madrugada a las tres y media nos ha recogido Martana para llevarnos al aeropuerto. Hemos hecho el mismo vuelo hasta Yakarta, luego Vanesa y Lluís sacaron billete para Borneo y yo hice transfer para Malasia.
En el aeropuerto nos quejamos todo lo que pudimos del maldito Martana que nos hizo madrugar tanto que cuando llegamos a las cuatro y diez aún no habían abierto el aeropuerto.

Naturalmente que las carreteras estaban vacías, no nos cruzamos a más de tres coches en todo el trayecto con lo que llegamos dos horas y media antes de la salida, podríamos haber dormido una hora y media más.

El trayecto de avión clapando los tres. El aeropuerto de Yakarta caótico. El transfer de adivina adivinanza donde estará el bus que te lleve a la terminal que buscas? Si lo adivinas premio.

La salida de internacional me ha vuelto a cobrarsolo 150.000 rupias, menos que al entrar.
Me pregunto qué pasaría si no llevas dinero, pues en ningún sitio dice que has de guardar dinero para la salida, yo lo sabía porque me lo digo Miguel……………………….. Te ponen a lavar platos? te dejan en tierra?

El vuelo ha salido con hora y media de retraso, no tenía prisa. Me he entretenido percatándome que era la única europea del aeropuerto, ni un turista occidental, solo yo.
Da una sensación extraña ser la diferente acostumbrada como estoy a que los diferentes de raza sean otros.

El aeropuerto de Kuala Lumpur magnifico con servicios a la europea de primera como que hay un tren que te lleva de terminal a terminal sin tener que salir a la calle en caza y captura del bus.

Pasada la aduana he seguido las instrucciones de un indonesio que se ha puesto a hablar conmigo sobre mi país de origen etc.
He tenido mucha suerte de que me abordara ya que me ha dado la solución al siguiente problema que se me iba a crear que es como llegar de forma barata y efectiva a la ciudad desde el aeropuerto.
Me ha aconsejado coger el tren exprés que va directo a la estación central de trenes, es más rápido, 25 minutos mientras que el bus o un taxi es una hora y mucho más caro.
El tren salía de dentro del vestíbulo del aeropuerto sin tener que salir a la calle.

Me ha hecho gracia la coincidencia que en Ubud cambié 100.000 rupias en moneda de Malasia MYR para tener dinero para llegar al hotel. Me dieron 150 MYR al cambio que es justo lo que me costaba el tren expreso.
Me he quedado sorprendida, ni que lo hubiera adivinado. Debo ser algo bruja.

El panorama al aterrizar es de espeso bosque de palmeras en todo el trayecto hasta aterrizar, ese mismo paisaje es el que fui viendo desde el tren.
El día estaba gris y lluvioso. A medida que me acercaba a la ciudad iba viendo los rascacielos y el asfalto entrándome morriña de Bali.


En la estación central he sacado dinero del cajero. He comido. He sacado el billete para Singapur para el día diez por la mañana, sale a las nueve y dura ocho horas el viaje, así podré ir recreándome la vista con el paisaje.
Me he preguntado a que tanta prisa por sacar el billete nada más llegar pero aparte de la coincidencia de estar ya en el sitio adecuado para ello (la estación) he notado una predisposición a irme de en cuanto antes.
Tres días entre cemento serán más que suficientes para ver la ciudad.


Se puso a llover más fuerte. Pedí un taxi.
Está bien porque se paga en ventanilla en el mismo aeropuerto. Te cobran según donde vayas. Evitas así la estafa de la visita turística involuntaria por la ciudad pasando tres veces por el mismo sitio.
Claro que la picardía de los taxistas es infinita como la estupidez humana como decía Einstein (él decía el universo, no hablaba de taxistas).
Mi taxista me ha dicho que desconocía la dirección a donde quería ir que tenía que hacer una llamada que valía un dólar (el trayecto pagado en taquilla costaba dos dólares).
Me he negado aduciendo que como taxista tenía que saberse las direcciones. Yo no tenía porque pagarle su llamada de teléfono que si no sabía llevarme que me dejara de nuevo en la estación que me llevaría otro.
Muy enfadado ha dicho “ you must be french” a lo que no le he contestado.
El otro taxista que me ha llevado me ha dicho que mi dirección estaba al lado de la estación pero este pretendía dejarme en medio de un cruce diciendo que la calle del hotel era muy estrecha y no podía parar.
Le he dicho que no que tenía que llevarme a la puerta del hotel, malhumorado ha dado la vuelta a una manzana para coger mi calle que no tenía nada de estrecha, ha podido parar perfectamente solo pretendía ahorrarse el dar una vuelta para entrar en ella.

La picardía de los taxistas además de infinita es universal (así me acerco más a lo que decía Einstein).


Mi hostal es de los guays dentro de los backpackers, está en el barrio de chinatown, has de entrar descalzo (no he querido dejar mis zapatos en la entrada no sea que me los” pispen”).


El bar de la entrada es muy marchoso con gente de buen ver.


La habitación de pena. El hostel de la familia que estaba en Bali es un cinco estrellas comparado con este, no tengo ventana, en Bali tenía unas vistas preciosas del jardín de la casa, el templo y la sala de ceremonias familiar.
Es un pecado, muy injusto para Malasia o hilando más fino para Kuala Lumpur venir a visitarla tras haber estado en Bali. Sale perdiendo con la comparación pero no quiero precipitarme ya que solo he visto de momento el mercado de chinatown que es donde está mi hotel y la torre de comunicaciones quese ve desde lejos.


También he visto, oído y olido el tráfico rodado que es demencial, estilo Kuta pero con bocinas de gente impaciente.
Paseando por los alrededores he visto un templo hinduista que estaba haciendo una ceremonia a replique de campana. Me he quedado un buen rato observando que hacían, debo reconocer que muchos de los ritos son parecidos a los católicos de mi infancia.
Se ponen una ceniza en la frente (miércoles de ceniza nuestro también), encienden velas ( las nuestras son conocidas en todas las iglesias) echan con los dedos un agua (nosotros tenemos el agua bendita a la entrada de todas las iglesias) unen sus manos para orar (sin diferenciarse a como lo hacíamos nosotros en las iglesias)…………………..Bueno, no sigo pero si hace o no hace los ritos tienen connotaciones muy similares.
Estaba contenta porque en este hotel había wifi free pero no funciona, o sea que si quiero conectarme tengo que ir al Regae Home Guest 2 (yo estoy en el uno). Decididamente he salido perdiendo en el cambio de país en todos los sentidos.

Aquí como en Indonesia se circula por la izquierda, yo creía que eso solo pasaba en Gran Bretaña y los países que fueron colonia del imperio británico.

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