
No mucha gente ha podido estar y ver Kuala Lumpur en las condiciones en que las he visto yo hoy.
La mezcla de calma (calles cortadas, no circulación rodada) y tensión (jóvenes intentando reunirse en manifestación sin conseguirlo con el ceño fruncido, alerta, decepción gravado en sus rostros) dan paso a una sensación muy especial en los observadores que como yo han presenciado el intento de manifestación frustrado por la masiva presencia policial con helicóptero chivato de donde se forman grupúsculos a los que disolver antes de que se hagan grandes.
Los comercios y restaurantes cerrados a cal y canto.
Un policía me advierte que puede ser peligroso estar por ahí. Con cierta prudencia pero sin hacer ni caso de la advertencia me adentro por las calles sitiadas por un ejército de policías.
Le pregunto a un periodista que si puede informarme de algo a lo que me responde que hay convocada una manifestación de protesta contra la corrupción de las elecciones asamblearias.
Todo lo que tiene esta ciudad de falta de coordinación de semáforos lo tiene de bien sincronizadas las fuerzas represivas.
Me viene a la memoria Túnez y Egipto. Da la impresión de estar en pié de guerra con tanta parafernalia policial.
Los aspirantes a manifestantes se ven sentados en parques, en aceras, merodeando de aquí para allá pero se les diferencia perfectamente por la tensión en el rostro y por llevar todos (ellos y ellas) mochilas a la espalda (ni que lo hicieran adrede para reconocerse, lo malo es que la policía también).
Van en grupos pequeños de 6-8 personas y cuando se unen dos grupos un ejército de policías aleccionados por el helicóptero les empuja a disolverse.
Fui al hotel a descansar, a las dos horas me fui a comer, el ambiente aún estaba más enrarecido.
Me he metido en el único restaurante que veo abierto y estoy escribiendo estas líneas mientras como.
Un griterío cuando estaba terminando que comer me ha alertado. He salido a la calle y por un callejón anexo he visto salir el inicio de la manifestación.
Un grupo numeroso de una centena de ellos han logrado juntarse saliendo calle abajo con consignas anticorrupción.
Me uní a ellos, observado cómo se iba incrementando en forma exponencial el numero de manifestantes de manera que a los 10 minutos ya éramos yo diría que miles (¿) no soy buena en esas apreciaciones pero muchísimos.
Un joven me ha explicado el carácter reivindicativo de la manifestación contra la corrupción y me ha dicho que en Australia, concretamente en Sídney estaba sucediendo lo mismo en ese momento.
Esto me ha hecho percatarme de la importancia del evento.
Esto me ha hecho percatarme de la importancia del evento.
Luego se me ha unido en la marcha una joven de Malasia que me ha preguntado si apoyaba la marcha, me han dado una pegatina y he seguido hablando con ella de los problemas mundiales de corrupción.
Llegados a una confluencia de dos grandes vías ha quedado la manifestación parada por la presencia policial esperando en el cruce e iniciando la carga con mangueras de agua a presión y gases lacrimógenos.
El hijo puta del helicóptero ha hecho una maniobra bajando sobre nuestras cabezas con lo que los gases lacrimógenos han sido proyectados hacia todas partes a la altura nuestra con lo que hemos quedado bien gaseados.
El hijo puta del helicóptero ha hecho una maniobra bajando sobre nuestras cabezas con lo que los gases lacrimógenos han sido proyectados hacia todas partes a la altura nuestra con lo que hemos quedado bien gaseados.
Mi amiga me ha dicho que me ponga a salvo que no son de fiar.
Eso he hecho pues la piel me picaba horrores, sobre todo la de la cara, los ojos como con fuego y la garganta sin poder respirar.
He corrido hacia un restaurante que estaba cerca, la gente había huido pero he visto como una mujer con un niño pequeño entraba en una sala privada del restaurante ni corta ni perezosa me he colado a la vez que ella entraba, nadie me ha dicho nada.
He bebido dos litros de agua seguidos para quitarme el picor. Me iba a lavar la cara y ojos con la botella de agua pero uno que había allí me ha dicho que era peor si lo mojaba aun ardía más.
Este mismo señor me ha dicho que las comunicaciones con la ciudad estaban cerradas.
Ya veremos cómo me voy mañana.
Ya veremos cómo me voy mañana.
Atrapada, pero a salvo, en esa estancia observo por las puertas acristaladas el correr de gente con la policía detrás.
Ha empezado a llover a raudales lo que por una parte evita el fenómeno atmosférico de difusión de los gases. Las mangueras de la policia son inútiles, el agua ya cae del cielo pero a la vez ha sido dispersador de la manifestación.
En esta hora que he pasado aquí he aprovechado para seguir con mi reportaje en vivo y en directo.
La policía está en la terraza del restaurante, nosotros tenemos la luz apagada para pasar desapercibidos, somos seis personas aquí.
Cuando ha dejado de llover salí a la calle viendo que las tanquetas de la policía seguían impidiendo la reunificación de los manifestantes.
Un equipo de tv me hizo una entrevista si sabía porque era la manifestación y que pensaba de la actuación de la policía.
Un equipo de tv me hizo una entrevista si sabía porque era la manifestación y que pensaba de la actuación de la policía.
Me dijeron que eso en España no sucedía pero les dije que por desgracia sí, que hace solo unos pocos meses desalojaron a unos manifestantes pacifistas acampados para protestar contra el desempleo y la política del gobierno e hicieron lo mismo.
Me parece que les hubiera gustado más que dijera que esto solo pasa en Malasia pero dije lo que pensaba.
Me dirigí hacia mi hotel en chinatown cuando vi que de nuevo habían logrado concentrarse.
Seguí a los manifestantes pues iban en dirección hacia mi hotel.
La policía nos intercepto con lanzamiento de gases lacrimógenos nuevamente, esta vez me había cubierto la cara con el pañuelo que llevaba al cuello pero el gas se cuela por todas partes.
A la altura de mi hotel me metí en el bar reggae que hay debajo, estaban cerrados pero me dieron acceso al reconocerme.
Los ojos volvían a picar de lo lindo y la garganta era fuego nuevamente.
Unos turistas que allí había me dieron sal y agua para la garganta, el aire acondicionado se encargó de dejar mis ojos con vista nuevamente.
He subido a mi habitación a darme una ducha.
Nuevamente en la calle observo que sigue sitiada por la policía, las calles vacías sin tráfico.
Me acerqué a la estación para verificar si mañana podría irme pero estaba cerrada, la gente tirada por el suelo en espera de que la abran para ir ya a sus casas.
Al salir de la estación me ha parado una excéntrica mujer, llamativa aunque menuda, hemos estado hablando de los acontecimientos.
Se llama Lily y es de New Zeland, vive en Bali, está aquí sola de vacaciones.
Tras charlar un buen rato hemos quedado para tomar algo juntas más tarde.
Tras charlar un buen rato hemos quedado para tomar algo juntas más tarde.
Nos hemos encontrado en el bar de mi hostel.
Hemos charlado largamente de Indonesia y otros lugares.
Es una mujer de bellos ojos verdes, muy expresiva, menuda, delgada, buen tipo y de edad parecida a la mía, quizá algo menos.
Se expresa con mucha mímica de manos y rostro. Me he quedado embelesada oyéndola y sobre todo viendo como se expresa, me encanta.
Se expresa con mucha mímica de manos y rostro. Me he quedado embelesada oyéndola y sobre todo viendo como se expresa, me encanta.
Nos hemos dado los mail y dicho adiós.
Sorpresas de la vida, hoy que pensaba que sería el día más aburrido de mi viaje ha sido uno de los más movidos.
He mandado un mail a los amigos que estoy bien, por si acaso sale en las noticias aunque creo que como no hay muertos que yo sepa no saldrá.
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