jueves, 19 de julio de 2012

26/7/2011 Boat to Battamban, Cambodia



El viaje en bote desde Siem Riap hasta Battamban es una delicia para los sentidos.
La aldea flotante de Chong Kneas es muy interesante.
Las casas construidas sobre las aguas del rio sujetadas al fondo por pilares que evitan que entre agua durante las crecidas del rio.


La vida de la aldea puede ser observada desde el exterior. La actividad de sus gentes está fuera de la vivienda. Es agradable ir viendo parcelas de su quehacer cotidiano.
Una de estas casas era más grande que las demás, era la escuela. He podido observar por sus enormes ventanales a los colegiales recibiendo clase.


La vida transcurre entre la pesca, la siembra de arroz y el comercio. La mayor parte del día están estirados dormitando sintiendo pasar el tiempo lentamente.
Tras cruzar el lago hemos vuelto a entrar en otro rio serpenteante que iba perdiendo anchura y profundidad a medida que nos adentrábamos en él.


El conductor iba buscando la parte del rio en que las aguas presentaban la profundidad necesaria para navegar.
El bote ha sufrido un parón, no lo podían poner en marcha, hemos estado en la orilla con solo la jungla a nuestro alrededor durante media hora hasta que lo han conseguido arrancar.


Las escenas de la vida cotidiana han ido cambiando a medida que avanzaba el día.
Los niños salían a nuestro paso para saludarnos con sus manitas.


He conocido a un italiano que hablaba español bastante bien, muy aficionado a la fotografía que estaba disfrutando con su cámara del paisaje a la vista.
Parando en una casa flotante restaurante hemos disfrutado de las delicias de la cocina a bordo.
Supongo que se debe decir a bordo pues más que casas parecen barcos.


En el bote iba una mujer de Cambodia muy simpática, nos hemos comunicado entre señas y medio inglés que sabía.
Le he querido hacer una foto y avergonzada me ha dicho que no pero al cabo de unas horas, en el momento que estaba fotografiando a unos niños que nos saludaban desde la orilla me ha mirado fijamente y me ha dicho que sí con la cabeza.
La he intuido que quería que la fotografiase a ella, le he preguntado y me ha dicho que sí.


Le he hecho la foto y se ha puesto muy contenta al verse. Realmente es muy fotogénica pues ha salido muy guapa.
El bote se ha vuelto a parar, esta vez en una zona habitada, han tardado un rato en arreglarlo apretando tornillos al motor.
La tercera vez que se ha parado ya estábamos cerca del puerto de llegada, a unos 20 minutos. En este caso ha sido por falta de gasolina, lo han solucionado bajando del bote con bidón en mano, yendo a por gasolina al sitio más próximo.


La cuarta vez que el motor ha dicho que no seguía más fue a 100 m del puerto con lo que otra barca ha tenido que venir a remolcarnos hasta el embarcadero.
Los jóvenes e los Túk-túks nos han acorralado ofreciéndose a llevarnos a los hoteles de forma gratuita, el gazapo como siempre en que les tenemos que contratar para llevarnos a los templos o si no, pagar por el viaje gratuito.


Por la noche he cenado con Saturnino, el gallego. Ha sido una velada muy ilustrativa. Me ha contado su vida que la encuentro de lo más interesante, además muy bien explicada para algo es escritor y poeta. Mañana quiero escribir todo lo que me ha contado aprovechando mi viaje en bus.

Por la mañana iré a coger el tren de bambú para visitar algunas aldeas cercanas y por la tarde iré a Phnom Penh de nuevo.

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