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jueves, 19 de julio de 2012

28/7/2011 Phnom Penh, Cambodia



Paseando por la ciudad en horas tempranas de la mañana, con un sol radiante reverberando en los edificios veo un movimiento exagerado de monjes por todas partes, caminando, en camiones, a la sombra de algún árbol.



He preguntado a uno de ellos pero no sabía ingles. Estoy convencida que hay alguna celebración por la zona y los han traído a todos desde sus monasterios.




Esta mañana he vuelto a sacar el visado para Vietnam ya que el que saqué por internet solo sirve para volar ya que mandan copia a todos los aeropuertosdel país pero no así en las fronteras terrestre y a mí me ha entrado entre ceja y ceja el ir en bote.



He ido a la agencia junto al puerto donde me habían ofrecido llegar a Ho Chi Minh en un tour de tres días con dos noches yendo en barco, adentrándonos por el río Mekong, dormir en un hotel flotante y ver puestas de sol, mercados flotantes, mezquitas…En fin, cambiar de país participando de la vida rural.



Cuando le he dicho que no tenia visa terrestre me ha dicho que por 75$ me la tenía preparada para dentro de dos días, le he dicho que no quería esperar tanto a marchar y me ha dicho que por vía urgente con 10$ más la tenía mañana por la tarde.


Como yo quiero salir mañana por la mañana, le he dicho que ya lo pensaría. Entonces me ha dicho que iba a hacer una llamada para tenerla para hoy mismo.

Como le he dicho que éramos cuatro para hacer el crucero (no sé porque me he inventado eso pero parece que funcionó) me ha dicho que solo me cobraría 45$
Tanto cambio de criterio y baile de números en tan poco tiempo me desata las alertas, no me fio. Me voy sin nada.

Por el camino me ha abordado un señor que se decía Filipino. Me ha dicho que sabía algo de español, que tenía una hermana viviendo en Madrid. Me ha pedido que si le podía hacer un favor ya que su hermana le ha escrito una carta desde Madrid que él sabía hablar un poco pero no sabía leer, si se la podía traducir.

No le he dado tiempo a decirme donde tenía la carta, supongo que me hubiera dicho que le acompañara para leérsela pero las alertas ante esa mentira tan gorda son fáciles de activar.
Le he dicho que no podía que lo sentía que me estaban esperando unos amigos y tenía prisa, me ha dicho que es que su madre estaba muy preocupada por su hermana. 
¿Cómo se entiende que le escriba desde Madrid una carta en español a su hermano? Una cosa es que viva en Madrid y otra que le mande una carta en español.
Me ha marchado caminando lentamente y siguiendo con mi paseo como si tal cosa ya que ha quedado clarísimo que no me he creído una palabra. 
.


Al final me he ido a una agencia más seria sin bailes de precios y he tomado esa tour dejando mi pasaporte para obtener el visado hoy mismo.

El mal trago del día ha sido el que viendo un tumulto de gente junto al rio me he acercado para ver que se había pescado que tanto interés despertaba. 
Como había tanta gente y no podía ver nada he alzado mi cámara de fotos viendo con pena que se trataba del cuerpo de una joven.
Su cuerpo yacía estirado, lo habían sacado del agua. 
Por un momento pensé que a lo mejor aún se podía hacer una reanimación. 
Me he dirigido a un policía joven que allí estaba para ofrecer mis servicios médicos si era necesario. 
Al hablarle he visto lagrimas en sus ojos, se ha retirado sin contestarme.
Me he dirigido a otro que parecía por su físico y edad el jefe de ellos, he visto que tenía los ojos húmedos también, me ha dicho que no se podía hacer nada.
Me he alejado con la sensación de tristeza de una joven que ha perdido la vida y una familia que la llorará. También con sensación de esperanza viendo la sensibilidad de los policías.

A las dos horas de vuelta al hotel he visto que el cuerpo permanecía allí, ahora cubierto por un manto con ofrendas y barritas de incienso. Supongo que el juez que levanta el cadáver debe de ser difícil de encontrar.

No he querido imaginar que ha podido pasar, el aspecto de la joven da mucho que pensar sobre todo viendo los restaurantes y bares con cantidad de cincuentones y sesentones acompañados de jovencitas como esta. Supongo que debe haber mucha mafia de prostitución.

Me he atrevido a volver a mirar la fotografía del cadáver en mi máquina y lo he ampliado viendo que se trata de un chico y no una chica. El pelo algo largo y teñido de rojo (aquí todos son de pelo negro).
Como son menudos los jóvenes pensé que era una chica. Para el caso es lo mismo, una vida perdida.
Cambiando de tema para no caer en tristeza sigo con el relato de la vida de mi amigo.

Esta licenciado en filología española y poesía. Entró en la universidad con el examen de mayores de 25 años ya que procedente de familia pobre no le dieron estudios más que los primarios.
Estuvo trabajando de segurata hasta hace 1 año y medio que acabó la carrera y se fue a vivir a Brasil.
Me relata historias de cosas que pasaron durante su trabajo que son bastante duras pero que de momento dejo en el tintero.
Desde hace 6 meses vive en Kazajistán, son más cerrados en su religión musulmana,  dando clases de español en la universidad de allí.
Ha escrito 2 libros de poemas que ha publicado.
Está escribiendo un libro que lo centra en los recuerdos de la infancia lo que da pié a que me hable de su familia.
Como he de madrugar, lo dejo para mañana. Así parecerá una entrega en capítulos.

27/7/2011 Tren bambú, Phnom Sampeau, Battamban, Cambodia



He querido aprovechar bien la mañana con lo que he contratado los servicios del cansino de mi chofer de Túk-túk que me hizo prometerle que le llamaría para ir a montarme en el tren de bambú en Dambong.


Consiste en unos vagones hechos de bambú lo que los hace muy ligeros sobre unas ruedas conectadas las traseras por una cadena a un motor de gasolina de 6HP.
Desarrolla bastante velocidad que en un principio asusta porque las vías están algo destartaladas y al no tener carcasa, recibía todo el impacto de la velocidad en el rostro incluyendo los mosquitos que normalmente quedan incrustados en los parabrisas.


El recorrido de 13 kilómetros discurre entre arrozales y alguna aldea. Lo usan los locales para el transporte del grano y otras mercaderías.
Como solo hay una vía cuando se encuentran de cara los que van con los que vienen el que menos pasajeros lleve se desmonta la plataforma, se quitan las ruedas y se vuelve a montar en cuanto pasa el otro.


La pregunta del millón es ¿qué pasa cuando lo que viene es un tren de verdad? Parece ser que si esto sucede, cosa infrecuente como ya lo saben el tren de verdad se hace de notar desde lejos dando tiempo a desmontarlo.


La experiencia no estuvo mal pero en el pueblo donde acaba el tren me trataron como una mercancía, muy amables, en exceso pero son tan cándidos que se les nota de una hora lejos los intentos de sacar provecho.
Entiendo perfectamente que se busquen la vida pero las formas hay que mantenerlas no forzar situaciones.
Fue desagradable como el dueño del bar tras insistir hasta la saciedad que comiera o bebiera algo a pesar de decirle que no me venía en gana, se me cruzó delante mío cuando ya estaba subida en el vagón para marchar, me insistió mucho rato y de diferentes formas que le diera propina al conductor del tren.
Como cuando me intentan forzar sale mi vena cabezona, sin perder las formas y con una amplia sonrisa le dije que es mi privilegio el decidir si lo hago o no.


La visita al Phnom Sampeau fue agradable con vistas de toda la región, arrozales, bosque y montañas a lo lejos. Sorprenden después de estar una semana viajando con paisajes llanos.


En el interior del templo los monjes oran ante el altar de Buda.


El templo de la cima con sus altares, la cueva donde en la época de Pol Pot los Kmer Rojos tenían encerrados a los prisioneros decapitándoles al tirarlos desde lo alto de la cueva.
Macabramente conservan los cráneos en una vitrina que preferí no ver, tampoco dejé que el guía me diera muchos detalles.


Me encontré con Satur (el gallego) en la vuelta a la ciudad, quedamos en vernos en Phnom Penh al llegar para cenar juntos.


El viaje en autobús muy cómodo y ameno viendo el desarrollo de la vida rural a lo largo del trayecto. En un momento se llenó de humo el bus y nos hicieron bajar, salía humo de la rueda trasera, lo solucionaron con cubos de agua.
En la estación de autobuses, un coche mortuorio llama mi atención. He visto uno en Singapur otro en Bangkok y este en Battamban, todos diferentes.


Por la tarde como cada día desde que estoy en Cambodia se ha puesto a llover intensamente.
Durante el camino estado pensando en lo que me contó mi amigo sobre sus viajes y su vida en la cena de ayer.
Seguiré el orden del relato tal cual él hizo para intentar no perderme pues fue largo.
Hablando de la India me contó que todo le fue mal. Nada más llegar le enredaron en la búsqueda de hotel, él decía al chofer del taxi que quería ir a uno y le llevaba a otro que decía que era mejor.
Insistió en ir al que él le pidió. Le llevaron pero hablando con la recepcionista en su idioma cosas que no entendió le dijeron que estaba completo.
La historia se repitió en dos sitios más hasta acceder a ir al recomendado por la agencia del chofer.
Cuando se registró le retuvieron el pasaporte, lo reclamó, no se lo devolvían.
Algo mosqueado, saco una navaja multiusos que llevaba en su mochila, empezó a jugar con ella pasándola de mano a mano. Le devolvieron el pasaporte.
Le dio la impresión que en aquel garito que fue a parar no había más huéspedes que él.
A las tres de la mañana le entraron en la habitación que estaba cerrada, por lo que cree que eran los mismos del hotel, para robarle pidiéndole dinero.
Hizo que lo buscaba, sacó la navaja, se fueron pero a las dos horas volvieron, esta vez eran tres y acabó con empujones y puñetazos. Me cuenta que logró rechazarlos.
Cambió de hotel, claro.
Lo siguiente fue que otro día pidiendo a un taxista que le llevara a un sitio de copas le llevó a un prostíbulo. Él dijo que no era eso lo que buscaba, el taxista le pidió por favor que como tenia comisión que se tomara la copa allí aunque no hiciera caso a otros servicios.
Al parecer tras tanta insistencia de compañía no aceptada decidió marchar. Al pedir la cuenta subía 2000$. Protestó. Le dijeron que estaba incluida la consumición de las chicas y otros servicios. Tras discutir violentamente logró marchar pagando 200$ por solo una copa que se tomó.
Si no fuera porque creo que cada uno se encuentra lo que busca me quitaría todas las ganas de ir a India.
No sé muy bien que quiero decir con esto, es que me da la impresión que si aceptas entrar en un sitio así solo porque el taxista te insiste…………………………….Pues eso, te lo buscas, no?

La llegada a Phnom Penh bajo chaparrón de lluvia con el hotel donde habíamos quedado estaba cerrado por obras.
No me he encontrado con Satur como teníamos previsto, otra vez será.

Mañana seguiré con el relato de mi amigo ya que considero que tiene unas vivencias familiares muy curiosas y dignas de recordar.

26/7/2011 Boat to Battamban, Cambodia



El viaje en bote desde Siem Riap hasta Battamban es una delicia para los sentidos.
La aldea flotante de Chong Kneas es muy interesante.
Las casas construidas sobre las aguas del rio sujetadas al fondo por pilares que evitan que entre agua durante las crecidas del rio.


La vida de la aldea puede ser observada desde el exterior. La actividad de sus gentes está fuera de la vivienda. Es agradable ir viendo parcelas de su quehacer cotidiano.
Una de estas casas era más grande que las demás, era la escuela. He podido observar por sus enormes ventanales a los colegiales recibiendo clase.


La vida transcurre entre la pesca, la siembra de arroz y el comercio. La mayor parte del día están estirados dormitando sintiendo pasar el tiempo lentamente.
Tras cruzar el lago hemos vuelto a entrar en otro rio serpenteante que iba perdiendo anchura y profundidad a medida que nos adentrábamos en él.


El conductor iba buscando la parte del rio en que las aguas presentaban la profundidad necesaria para navegar.
El bote ha sufrido un parón, no lo podían poner en marcha, hemos estado en la orilla con solo la jungla a nuestro alrededor durante media hora hasta que lo han conseguido arrancar.


Las escenas de la vida cotidiana han ido cambiando a medida que avanzaba el día.
Los niños salían a nuestro paso para saludarnos con sus manitas.


He conocido a un italiano que hablaba español bastante bien, muy aficionado a la fotografía que estaba disfrutando con su cámara del paisaje a la vista.
Parando en una casa flotante restaurante hemos disfrutado de las delicias de la cocina a bordo.
Supongo que se debe decir a bordo pues más que casas parecen barcos.


En el bote iba una mujer de Cambodia muy simpática, nos hemos comunicado entre señas y medio inglés que sabía.
Le he querido hacer una foto y avergonzada me ha dicho que no pero al cabo de unas horas, en el momento que estaba fotografiando a unos niños que nos saludaban desde la orilla me ha mirado fijamente y me ha dicho que sí con la cabeza.
La he intuido que quería que la fotografiase a ella, le he preguntado y me ha dicho que sí.


Le he hecho la foto y se ha puesto muy contenta al verse. Realmente es muy fotogénica pues ha salido muy guapa.
El bote se ha vuelto a parar, esta vez en una zona habitada, han tardado un rato en arreglarlo apretando tornillos al motor.
La tercera vez que se ha parado ya estábamos cerca del puerto de llegada, a unos 20 minutos. En este caso ha sido por falta de gasolina, lo han solucionado bajando del bote con bidón en mano, yendo a por gasolina al sitio más próximo.


La cuarta vez que el motor ha dicho que no seguía más fue a 100 m del puerto con lo que otra barca ha tenido que venir a remolcarnos hasta el embarcadero.
Los jóvenes e los Túk-túks nos han acorralado ofreciéndose a llevarnos a los hoteles de forma gratuita, el gazapo como siempre en que les tenemos que contratar para llevarnos a los templos o si no, pagar por el viaje gratuito.


Por la noche he cenado con Saturnino, el gallego. Ha sido una velada muy ilustrativa. Me ha contado su vida que la encuentro de lo más interesante, además muy bien explicada para algo es escritor y poeta. Mañana quiero escribir todo lo que me ha contado aprovechando mi viaje en bus.

Por la mañana iré a coger el tren de bambú para visitar algunas aldeas cercanas y por la tarde iré a Phnom Penh de nuevo.

25/7/2011 Callejeando por Siem Riap, Cambodia



Intenté contratar un tour por el santuario de los pájaros en Prek Toal sin éxito ya que está algo lejos y no es un destino frecuentado por los turistas con lo que me pedían para ir yo sola 300 $
Probé de nuevo con otro destino, en Kompong Khleang que según mi guía es un pueblo flotante poco visitado por turistas y muy interesante para adentrarse en él gozando del quehacer diario de sus gentes. Tampoco tuve éxito por el mismo motivo que el destino anterior.
Donde se ofrecían a llevarme era a la ciudad flotante de Chong Kneas pero allí iré mañana en el viaje en bote a Battamban.


Visto lo visto he decidido que esta ciudad bien merece un día entero de pasearse por sus calles.
Cuando llegue la hora de “toca llover” me dedicaré a la higiene personal de teñir pelo, depilar piernas cortas uñas y todas esas cosas aburridas pero imprescindibles para participar de las costumbres y usos de esta sociedad a la que pertenezco y de la que a veces reniego.


Paseando por sus calles ha llamado mi atención un rótulo enorme de un restaurante que se anunciaba como recomendado en Lonely Planet.
El fenómeno L.P. es similar al de Iphone, es como dios que está en todas partes. No hay turista que se precie que no pasee con su guía de esa editorial y luzca un móvil Apple en su bolsillo.
También aquí se ofrecen los pececitos Dr. Fish que te hacen peeling de las piernas si las introduces en su piscina.
Me ha hecho gracia uno que intentaba convencer a los más aprensivos añadiendo a su cartel que no son pirañas.


Esto me ha retrotraído a la semana que pasé en la selva amazónica aislada del mundo sin electricidad, como consecuencia no había luz, teléfono, tv y otros menesteres que la sociedad desarrollada da como imprescindibles y que pude comprobar personalmente que no lo son.
Comía de los que pescaba y si no pescaba nada una gallina desaparecía del campamento. Me bañaba en el río llenito de pirañas que puedo asegurar que no me comieron, lo que no pueden decir ellas, no solo porque las pirañas no hablan si no porque es lo que comí todos los días y a veces dos veces al día.
No pescaba nada más pero estaban buenísimas, sobre todo cuando no hay nada más para comer.
Es mentira que las pirañas te coman si no tienes una herida que sangre, al menos las del rio de Pañacocha (que quiere decir lago de pirañas) en Ecuador.

 están

Fue hermoso. Recuerdo las veladas a la luz del candil junto a los dos indígenas que regentaban el campamento.
Tras la cena nos contaban aventuras de su niñez en esas aldeas de la jungla.
Era un campamento llevado por indígenas, ausente de turistas pues para llegar se necesitaban 8h navegando por el rio Coca y luego por un afluente hasta llegar al campamento compuesto por cuatro cabañas.

 Era

Volviendo al tiempo actual y bajándome de las ramas, estaba paseando por la ciudad de Siem Riap sacándome de encima las ofertas cansinas de tuk-tuks cuando he pasado por delante de un hospital. A las puertas había mucha gente concentrada, no sé si por casualidad o porque estaban esperando.


Un camión repletito de gente ha salido del hospital, he dado por supuesto que era como nuestra ambulancia que devolvía las visitas del día a sus hogares. Me lo ha hecho pensar así el que un pasajero llevaba a alguien en los brazos.
He pasado por un mercado donde había peluqueras peinando en chiringuitos tan pequeños que ocupaban el pasillo.
Una de ellas estaba sacando cera del oído de un mozo, quizá el novio, con la linterna del móvil en la boca iluminando el interior de la oreja mientras que con unas pinzas hacía su trabajo.
También han llamado mi atención las vendedoras sentadas encima de los aparadores donde tienen la mercancía.


Mientras paseaba por el mercado tenía dos sensaciones contradictorias, una de placer de ver la mucha vida que hay dentro, la falta de prisas, las sonrisas en los rostros, la mercancía expuesta, pero por otro lado una sensación de nausea por los olores de la carne y el pescado.
Me ha pasado siempre. Cuando estaba estudiando medicina, trabajaba de auxiliar de clínica para pagarme los estudios. Recuerdo lo mal que lo pasaba el día que me tocaba estar en la sala de urología, me pasaba toda la noche con arcadas por el olor de la orina. Por algo tengo una nariz tan larga, para oler mejor aunque a veces sería mejor no oler nada.


Las maquinas de coser en la calle no es nuevo para mí, me sorprendió verlo en Tanzania pero sigue gustándome verlos coser. La mayoría suelen ser hombres los que cosen.


Por la noche he ido a cenar al restaurante "El Templo" donde he conocido a un gallego muy simpático. Como el espectáculo de danza aún no comenzaba nos hemos ido a tomar una cerveza a otro sitio.
Luego hemos vuelto para disfrutar de cena típica Khmer y del Apsara show que según reza el cartel de la entrada sale en Lonely Planet.


Mañana va a Battamban igual que yo, como él va en bus hemos quedado para cenar en esa ciudad en The White Rose, un restaurante aconsejado también en nuestra guia.

24/7/2011 Angkor temples, Siem Riap, Cambodia



Es una gozada madrugar y ver a la gente como empieza la jornada laboral colocando sus paradas en las calles que previamente barren con escobas de ramas hechas a mano.
Procuran colocar sus productos de manera que despierten los deseos del posible comprador quedando muy atractivos a la vista y con mucho colorido.

Ayer, mientras cenaba estuve hablando con un chaval de no más de 12 años que quería venderme unas postales.
Él insistía en que sí, yo en que no.
 Era muy simpático, me pidió que comprara para tener para comer, estuve a punto de invitarle a cenar conmigo (con permiso de Orlando, claro)
Me reprimí porque a pocos pasos estaban 5 ó 6 de sus compañeros intentando vender a otros turistas, temía que se vinieran todos, no sé qué hubiera pasado.

A veces me planteo que debería ser más atrevida y experimentar con mi espontaneidad en vez de reprimirla, ya supongo que muchas veces pudiera ser que me metiera en líos pero seguro que sabría salir de ellos más o menos airosa.

La visita a los templos de Angkor ha sido muy bonita e ilustrativa, éramos un pequeño grupo con un guía muy preparado que nos ha ido explicando toda la historia del templo que es la historia del país también.


Me he quedado sin aliento al ver tal maravilla pero con un nudo en la garganta por las barbaridades cometidas por el hombre.
Se veían las figuras de los budas decapitados, las cúpulas de los templos barridas por las balas que dejaron paredes y pilares como un queso de gruyer.
Todo esto en la guerra .
Aún tienen bombas enterradas en la zona fronteriza con Laos y Tailandia que sigue dejando tullidos por las calles.


Intentando abstraerme de tanta insensatez he disfrutado de esos templos tan bellamente construidos y adornados..
Japoneses y alemanes compiten por su restauración.


Hemos estado en cuatro templos, el más grande Angkor Vat está rodeado por agua por todas partes, es un lago artificial para proteger el templo que se halla en medio a manera de isla.
Tiene tres niveles, el primero es el más bajo, el terrenal, a medida que se asciende se llega a la purificación o Nirvana, estado de perfección.


Cuando el guía ha dicho Nirvana nos ha preguntado si sabíamos que era, yo le he dicho “yes, I know Nirvana is me”
Menos mal que me ha entendido la broma.


En el interior del recinto amurallado del templo había en el pasado dos piscinas artificiales para la purificación de los feligreses antes de entrar.
Tiene una entrada central que era la que accedía el rey, otras laterales junto a ella que era para el uso de Vips y las más laterales, amplias para que entraran los elefantes y la gente de a pie.


Dentro del recinto había también los restos de unas librerías. Hubiera sido genial poder acceder a los libros que contenían, pero todo está perdido.


En el templo hay escaleras para subir al tercer nivel que tienen una inclinación de 75º, debían subir trepando como nosotros en el cuarto templo visitado que daba vértigo sobre todo al bajar.
En una dependencia había una sala llamada del eco pues si te apoyas contra la pared y te golpeas el pecho resuena en toda la estancia.


Las paredes están repletas de bajorrelieves, algunos de ellos modificados al cambiar la religión hindú por la budista y vueltos a modificar al regreso de esta….Cuanta estupidez, no podrían convivir y respetarse sin más.

Hemos estado en otro templo, Angkor Thom que quiere decir gran ciudad ya que en el pasado la ciudad estaba confinada en ese reducto rodeado por una muralla con el templo en el centro.
Solo queda el templo, las casas fueron destruidas en las guerras de religión.
Lleno de simbolismos, se accede por unas puertas iguales en los cuatro puntos cardinales.
Tienen a ambos lados la representación de 54 dioses a un lado y 54 demonios al otro.


El templo más llamativo por la impresión visual de la naturaleza robando protagonismo a la arquitectura fue el de Ta Prohm.


Es impresionante observar las raíces de los enormes árboles asfixiando las piedras del templo, englobándolas en su crecimiento haciendo que templo y jungla sean todo uno.

En este recinto hemos perdido a Fiona, compañera de grupo y amiga. Es de Sídney.
Se lo hemos dicho al guía, ha contestado que la encontraríamos a la salida, naturalmente no ha sido así pues lo que para él es la salida para los turistas es una incógnita contando que hay tantas salidas como puntos cardinales.

Vanesa, otra compañera de grupo y amiga, de NY, ha manifestado su disconformidad con el dejarla a su aire y se ha adentrado de nuevo a buscarla ,los demás del grupo se han ido al mini bus y yo me he quedado con el guía en la puerta por si aparecía.
Viendo que ni Vanesa ni Fiona venían le he dicho al guía que o iba él a buscarlas que era lo más lógico pues conoce el recinto o que iba yo.
A regañadientes a accedido y se ha adentrado a buscarlas.
En definitiva, en la más de una hora que llevaba perdida la pobre Fiona, había salido del templo, alquilado una moto, recorrido todas las salidas y al no encontrarnos vuelto a entrar donde Vanesa la encontró.


Después fuimos a otro templo que se podía acceder con elefantes.
Fuimos caminando.
Es un templo en una colina (no hay muchas, es todo llano) por lo que se llama Phnom Bakheng. Phnom significa colina.


Tras la caminata de subida a la colina, para acceder al templo trepamos por unas escaleras verticales de susto.
Valía la pena, desde la altura se divisaba todo el paisaje de Siem Riap, los arrozales, la jungla, el lago………………..¡Precioso¡


Allí teníamos que ver la puesta de sol pero como cada día a la misma hora las nubes estaban preparadas para descargar, otro día será.

Antes de llevarnos a los hoteles nos pasaron por una fábrica de bisutería, mejor dicho, de ornamentos de piedras preciosas con invitación a tomar un coco tras pasarnos una pelicula de como las pulen y montan.
A Fiona y Vanesa les apetecía el coco, entramos llevándonos como resultado que no nos dieron coco por no comprar nada.

Quede con Vanesa para ir a cenar. Nos encontramos en la calle llamada Pub street que su nombre lo dice todo. Es una calle muy animada llena de restaurantes y bares de copas. Muy frecuentada por turistas, claro, somos los que nos lo podemos permitir.

Velada muy agradable oyendo las ilusiones y proyectos de una joven de 32 años que espera poder formar una familia con su novio brasileño.
Sus padres están divorciados. Su padre, cardiólogo retirado de 63 años, vive en Tailandia con su tercera esposa, una francesa, para permitirse vivir bien con la pensión. Pasan tres meses al año en Francia, los de verano.
Ella va a visitarle pero primero está haciendo un recorrido por el sureste asiático.
Es encantadora. Hemos quedado de estar en contacto por facebook.

¡Hasta la vista Vanesa¡