jueves, 19 de julio de 2012

24/7/2011 Angkor temples, Siem Riap, Cambodia



Es una gozada madrugar y ver a la gente como empieza la jornada laboral colocando sus paradas en las calles que previamente barren con escobas de ramas hechas a mano.
Procuran colocar sus productos de manera que despierten los deseos del posible comprador quedando muy atractivos a la vista y con mucho colorido.

Ayer, mientras cenaba estuve hablando con un chaval de no más de 12 años que quería venderme unas postales.
Él insistía en que sí, yo en que no.
 Era muy simpático, me pidió que comprara para tener para comer, estuve a punto de invitarle a cenar conmigo (con permiso de Orlando, claro)
Me reprimí porque a pocos pasos estaban 5 ó 6 de sus compañeros intentando vender a otros turistas, temía que se vinieran todos, no sé qué hubiera pasado.

A veces me planteo que debería ser más atrevida y experimentar con mi espontaneidad en vez de reprimirla, ya supongo que muchas veces pudiera ser que me metiera en líos pero seguro que sabría salir de ellos más o menos airosa.

La visita a los templos de Angkor ha sido muy bonita e ilustrativa, éramos un pequeño grupo con un guía muy preparado que nos ha ido explicando toda la historia del templo que es la historia del país también.


Me he quedado sin aliento al ver tal maravilla pero con un nudo en la garganta por las barbaridades cometidas por el hombre.
Se veían las figuras de los budas decapitados, las cúpulas de los templos barridas por las balas que dejaron paredes y pilares como un queso de gruyer.
Todo esto en la guerra .
Aún tienen bombas enterradas en la zona fronteriza con Laos y Tailandia que sigue dejando tullidos por las calles.


Intentando abstraerme de tanta insensatez he disfrutado de esos templos tan bellamente construidos y adornados..
Japoneses y alemanes compiten por su restauración.


Hemos estado en cuatro templos, el más grande Angkor Vat está rodeado por agua por todas partes, es un lago artificial para proteger el templo que se halla en medio a manera de isla.
Tiene tres niveles, el primero es el más bajo, el terrenal, a medida que se asciende se llega a la purificación o Nirvana, estado de perfección.


Cuando el guía ha dicho Nirvana nos ha preguntado si sabíamos que era, yo le he dicho “yes, I know Nirvana is me”
Menos mal que me ha entendido la broma.


En el interior del recinto amurallado del templo había en el pasado dos piscinas artificiales para la purificación de los feligreses antes de entrar.
Tiene una entrada central que era la que accedía el rey, otras laterales junto a ella que era para el uso de Vips y las más laterales, amplias para que entraran los elefantes y la gente de a pie.


Dentro del recinto había también los restos de unas librerías. Hubiera sido genial poder acceder a los libros que contenían, pero todo está perdido.


En el templo hay escaleras para subir al tercer nivel que tienen una inclinación de 75º, debían subir trepando como nosotros en el cuarto templo visitado que daba vértigo sobre todo al bajar.
En una dependencia había una sala llamada del eco pues si te apoyas contra la pared y te golpeas el pecho resuena en toda la estancia.


Las paredes están repletas de bajorrelieves, algunos de ellos modificados al cambiar la religión hindú por la budista y vueltos a modificar al regreso de esta….Cuanta estupidez, no podrían convivir y respetarse sin más.

Hemos estado en otro templo, Angkor Thom que quiere decir gran ciudad ya que en el pasado la ciudad estaba confinada en ese reducto rodeado por una muralla con el templo en el centro.
Solo queda el templo, las casas fueron destruidas en las guerras de religión.
Lleno de simbolismos, se accede por unas puertas iguales en los cuatro puntos cardinales.
Tienen a ambos lados la representación de 54 dioses a un lado y 54 demonios al otro.


El templo más llamativo por la impresión visual de la naturaleza robando protagonismo a la arquitectura fue el de Ta Prohm.


Es impresionante observar las raíces de los enormes árboles asfixiando las piedras del templo, englobándolas en su crecimiento haciendo que templo y jungla sean todo uno.

En este recinto hemos perdido a Fiona, compañera de grupo y amiga. Es de Sídney.
Se lo hemos dicho al guía, ha contestado que la encontraríamos a la salida, naturalmente no ha sido así pues lo que para él es la salida para los turistas es una incógnita contando que hay tantas salidas como puntos cardinales.

Vanesa, otra compañera de grupo y amiga, de NY, ha manifestado su disconformidad con el dejarla a su aire y se ha adentrado de nuevo a buscarla ,los demás del grupo se han ido al mini bus y yo me he quedado con el guía en la puerta por si aparecía.
Viendo que ni Vanesa ni Fiona venían le he dicho al guía que o iba él a buscarlas que era lo más lógico pues conoce el recinto o que iba yo.
A regañadientes a accedido y se ha adentrado a buscarlas.
En definitiva, en la más de una hora que llevaba perdida la pobre Fiona, había salido del templo, alquilado una moto, recorrido todas las salidas y al no encontrarnos vuelto a entrar donde Vanesa la encontró.


Después fuimos a otro templo que se podía acceder con elefantes.
Fuimos caminando.
Es un templo en una colina (no hay muchas, es todo llano) por lo que se llama Phnom Bakheng. Phnom significa colina.


Tras la caminata de subida a la colina, para acceder al templo trepamos por unas escaleras verticales de susto.
Valía la pena, desde la altura se divisaba todo el paisaje de Siem Riap, los arrozales, la jungla, el lago………………..¡Precioso¡


Allí teníamos que ver la puesta de sol pero como cada día a la misma hora las nubes estaban preparadas para descargar, otro día será.

Antes de llevarnos a los hoteles nos pasaron por una fábrica de bisutería, mejor dicho, de ornamentos de piedras preciosas con invitación a tomar un coco tras pasarnos una pelicula de como las pulen y montan.
A Fiona y Vanesa les apetecía el coco, entramos llevándonos como resultado que no nos dieron coco por no comprar nada.

Quede con Vanesa para ir a cenar. Nos encontramos en la calle llamada Pub street que su nombre lo dice todo. Es una calle muy animada llena de restaurantes y bares de copas. Muy frecuentada por turistas, claro, somos los que nos lo podemos permitir.

Velada muy agradable oyendo las ilusiones y proyectos de una joven de 32 años que espera poder formar una familia con su novio brasileño.
Sus padres están divorciados. Su padre, cardiólogo retirado de 63 años, vive en Tailandia con su tercera esposa, una francesa, para permitirse vivir bien con la pensión. Pasan tres meses al año en Francia, los de verano.
Ella va a visitarle pero primero está haciendo un recorrido por el sureste asiático.
Es encantadora. Hemos quedado de estar en contacto por facebook.

¡Hasta la vista Vanesa¡

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