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viernes, 20 de julio de 2012

29/3/2012 Adiós Brasil, Fortaleza, Ceará



Todo tiene un final y el de la etapa Brasil toca su fin.

En resumen podría decir que este país es el jardín de las delicias para los sentidos.
Buenas playas con hermosos entornos selváticos, deliciosas frutas, variedad de paisajes, pueblos bucólicos donde la vida discurre con la lentitud del que no tiene prisa, del que no nació en el asfalto.
Los días de Pipa han sido deliciosos, en cierta manera y salvando las distancias, generó en mí impresiones similares a las que sentí estando en Cabo Polonio (Uruguay) lugares que mantienen su personalidad a pesar del turismo.


Fortaleza es una gran urbe de casas bajas en su mayor parte de territorio con edificios altos en la zona centro emergiendo de entre los más bajos como espárragos en el campo.

Observado a vista de pájaro desde el avión, la ciudad hace un pico proyectado en el mar.
En un lado de ese pico el puerto, al otro lado una larguísima playa.
Entre la vasta panorámica de viviendas hay islas verdes de vegetación que deben hacer de pulmón oxigenador.

Durante la larga espera en el aeropuerto entablé conversación con Arlindo, un mulato caboverdiano que viajaba a Fortaleza con cierta frecuencia para conseguir el material para su agencia de viajes, cosas como libretas o carpetas xerografiadas con el logo de la empresa.

Se estableció buena sintonía entre nosotros, disfrutamos de la espera muy entretenidos en nuestra conversación.


En el avión él iba en primera, yo en clase económica.
Al poco de despegar se vino a sentar junto a mi, continuamos con la charla convirtiéndose en más intima a medida que pasaba el tiempo envueltos en la penumbra de la cabina que tenía cerradas las luces para descanso de quien quisiera dormir.

Rememoré “Emanuel” antigua película llena de erotismo.

En el aeropuerto de Praia fue no apto para cardiacos. La larga fila de los turistas que debíamos sacar el visado de entrada con una sola persona atendiendo el requerimiento me pareció poco considerado.

Me hacían pagar 25 € para el visado, como lo llevaba dólares me pidieron 40, así por el morro. O ha subido mucho el euro en relación al dólar o me tomaron el pelo.

Yo estaba algo impacientada porque me estaban esperando en casa de Guilles, mi anfitrión que me hospeda en su casa, aún sabiendo que el conserje estaba avisado y que podía llegar a la hora que fuera, no quería que fuera demasiado tarde.


Como siempre pasa y el refrán reza “vísteme despacio que tengo prisa” no podía faltar que fuera una de las escogidas para revolverme el equipaje en busca de drogas.

La verdad es que nos registraron a muchos.
Lo peor es que la que iba delante mío en la violación de las maletas llevaba dos carritos de maletas y bultos varios, tardaron casi media hora en registrarla, lo miraron todo ante la vergüenza ajena que sentí viendo el revoltijo de ropa, medicinas y cosas inimaginables dentro de su equipaje.

Salvado estos escollos que me llevaron más de una hora, iba a tomar un taxi cuando un joven se me acerco a cogerme la maleta, no le dejé y viendo que me acompañaba como si fuera el taxista recordé lo que me pasó en Hanói que uno me negoció un precio para llevarme en taxi y lo que hizo es coger un taxi conmigo queriéndome cobrar lo pactado, cuatro veces más caro del importe del taxímetro.

Le pregunté si era él taxista, me dijo que no, le dije que no me acompañara que no requería sus servicios. Se fue no muy contento, no le fue bien la caza del turista conmigo.

Llegue sana y salva a la casa donde una habitación con la luz abierta me daba la bienvenida a la una y media de la madrugada hora local.

28/3/2012 Correcaminos de nuevo en marcha, Fortaleza, Ceará



Este es el apodo que tenía cuando trabajaba en el Hospital Clínico de Barcelona como auxiliar para poder vivir y pagar mis estudios de Medicina.
El motivo era que repartía los análisis por la noche (ese era mi turno ya que de día iba a clases) de de sala en sala.

El hospital es muy grande pero me lo recorría, si hacía falta en menos de una hora con gran sorpresa de la supervisora que lo tenía conometrado en 2h yendo muy rápido.

La mayoría de veces no era necesario ir tan aprisa y me quedaba charlando o tomando cava si había algo que celebrar, esa era la suerte de pasar por todos los servicios, siempre habia celebración si no era en uno era en otro, conocía a todo el mundo y todos me conocían a mí.

Bien, pues haciendo honor al merecido apodo de mis años de estudiante, vuelvo a la carretera, esta vez para cubrir la distancia que me separa de Fortaleza donde mañana tomaré vuelo hacia Cabo Verde.


Con el sueño enganchado en los ojos, después de hacer los honores al desayuno que ya presiento que añoraré cuando salga de este país del Edén, tomé el bus primero a Natal y luego a Fortaleza (10h de bus entre ambos).

El paisaje en el trayecto sigue siendo muy verde, selvático en gran proporción. Es admirable lo poblado y aún bien conservado entorno en este enorme país.

Entrecerrando los ojos puedo imaginar cómo sería cuando llegaron los portugueses por primera vez en sus exploraciones por estas tierras.
Imagino que sin carreteras para circular por estos bosques no debio de ser muy fácil.


Esta mañana no he querido despertar a Steeve para despedirme. Mejor así, no se me dan bien las despedidas emotivas, me ponen nerviosa.

Mientras desayunaba han venido a visitarme la familia de simios diminutos que ignoro como se llaman pero lo buscaré en la web, son muy pequeños y los hijos parecen ratitas. 
Acuden todas las mañanas porque la cocinera les da fruta, no me extraña yo haría lo mismo.

Fortaleza es una ciudad con coches ruidos polución y semáforos. Da una desagradable impresión cuando teniendo aún las retinas impregnadas de playa, pueblecitos en medio de la vegetación y gente caminando sin necesidad de vehículos, llegar a la gran urbe, es como un bofetón a los sentidos inesperado.


No veré demasiado porque he llegado que ya era de noche y mañana solo tendré pocas horas, aunque intuyo que no me pierdo nada especial.

He tomado una posada junto rodoviaria, no había mucho para escoger.

27/3/2012 Despidiéndome de mis delfines, Praia Pipa. Rio Grande do Norte



Si me lo cuentan no me lo creo, tercer día de playa y feliz.
Claro que la razón está en poder nadar rodeada de delfines. Como lo anteriores días, estaban cerca pero guardando distancias.

Lo he comprobado, no hay que ir a nadar hacia ellos porque cuando llegas ya se han ido, yo nado por donde me apetece a cierta distancia de donde rompe la ola y son ellos los que tarde o temprano aparecen a escaso metro u medio.


Intentar estar más cerca es causa perdida, me he enterado por el que alquila las hamacas que no se dejan tocar. 
Me parece lo normal y correcto, solo con tenerlos nadando tan cerca ya es satisfacción suficiente y lo otro sería muy arriesgado para ellos.


Hoy el último día de delfines y el último día de playa en Brasil, mañana viajaré a Natales que está a dos horas de aquí para tomar un bus hacia Fortaleza donde espero pasar la noche y volar pasado mañana a Cabo Verde, pero eso ya será otro día.

Por ser el último día en Pipa he aprovechado largamente la playa, seis horas entre leer a Carl Sagan envolviéndome en ese mundo cósmico acompañada de su mano que tan bien sabe conducirme y nadando con mis escurridizos amigos, mis ancestros.


Por la tarde en el hostal he conocido al hombre más maravilloso del mundo a pesar de ser francés.
Estaba preparándome la comida no podía abrir una botella y le pedí ayuda, el estaba tendido en una hamaca en el jardín al lado de la piscina oyendo música, dejó los auriculares, me abrió la tapa de la botella de agua, nos pusimos a hablar olvidándome de que tenía el bocadillo a medio preparar.

Cuando me quise dar cuenta se lo habían comido las hormigas, intente recuperarlo pero lo que logre es que se me subieran por los brazos atacándome como fieras. 
Es lo que tiene o amas o comes.


Seguimos hablando el resto de la tarde saliendo luego a dar un paseo. 
Nos dio curiosidad un hermoso jardín de un hotel tipo resort que daba a la parte alta del acantilado que hace de pared a la playa de los delfines.

Entramos como si estuviéramos alojados allí pasando muy decididos por delante de la recepción. 
El jardín era precios, nos tumbamos en un sillón redondo doble de mimbre acolchado, me recordaba una yacusi, allí nos entretuvimos en contar las estrellas.


Después unas copas de caipiriña en el bar donde trabaja Eli, mi amiga la catalana que conocí ayer, estaba riquísima. Curiosamente tantos días en Brasil y aún no la había probado.
La noche pasó volando. Como todo lo bueno cuanto más breve mejor, tuve que despedirme. 
Han quedado unos puntos suspensivos en el aire……………………………¿nos volveremos a encontrar? 
Esto nunca se sabe, la vida es así.


26/3/2012 Y continua el espectáculo, Praia Pipa, Rio Grande do Norte



Me sabe mal no haber aceptado la invitación del joven y guapísimo brasileño Umberto a cenar en un precioso lugar que no me enteré bien donde era.
Le conocí en mi habitación que compartimos, hicimos recordatorio de su tocayo Umberto Eco del que soy gran admiradora. Por la noche me sentía cansada cuando me propuso salir.

Hoy ya no está, se he debido marchar mientras estaba en la playa, me ha dejado debajo de mi almohada la crema protectora de bronceado. Uno de los regalos más raros que he recibido en mi vida pero que me ha conmovido el detalle……………………¡Buen viaje Umberto¡


Esta mañana temprano ya estaba nadando con los delfines, es un gran atractivo y motivación para nadar pues lo que es el agua no está transparente
Quiero suponer que el motivo puede ser que hay mucho bosque en la zona y los ríos y riachuelos que desembocan en el mar llevan lodo disuelto (¿)

Aunque el espectáculo no ha sido muy diferente al de ayer, me ha gustado. Los delfines siguen con sus piruetas encandilando al público.


He vuelto a tomar una tumbona, así me guardan las cosas cuando quiero nadar a la vez que converso con el que las alquila sobre cómo viven por estos lares su gente.

Me ha gustado saber que a los delfines no se les alimenta artificialmente para que no pierdan sus instintos de supervivencia, esta zona es un área protegida, un santuario ecológico.

Hoy me he sentido muy integrada con el entorno, en paz conmigo misma y con el mundo exterior, un sentimiento sosegado de pertenencia a la naturaleza ayudado por la lectura de Carl Sagan que me hace sentir parte del cosmos.


He comido en el precioso restaurante de la familia de Ly, las vistas desde allí son bellísimas y corre una brisa en la terraza sobre el mar que hace aún más deliciosa la comida.

He estado hablando con un español Fernando, que está afincado aquí, tiene un bar de tapas. Me ha contado que hay muchos catalanes en Pipa y españoles de otras regiones, se ve que es un destino atractivo.


Hemos estado recordándola España de Franco y de las corridas delante de los grises a la salida de las clases en la universidad, en fin, nuestras batallitas de aquello que “Contra Franco se vivía mejor” que acaba resumiéndose en un simple “éramos jóvenes”.

Ya en el hostal al oscurecer disfrutando de este jardín, de la piscina y de la compañía de los otros huéspedes que cada cual tiene su historia dejo pasar las últimas horas del día viendo en Internet que me ha contestado un Coach surfista de Cabo Verde diciendo que me alojará en su casa.


Lo que me sabe mal es que llegare pasadas las doce de la noche pero dice que dejará aviso al conserje para que me abra, es muy amable, será la primera vez que usaré este recurso tan conocido por los jóvenes viajeros que me aleccionaron para entrar en esa sociedad.


Mañana repetiré delfines, ¡me gusta¡

25/3/2012 Nadando entre delfines, Praia Pipa, Rio Grande do Norte.



Tempranito me he llegado a la playa de los delfines gracias a la marea baja ya que en marea alta solo se puede acceder con barca.
Me he puesto a nadar en estas aguas templadas pero no lo suficientemente claras ni transparentes, me extraña.
Al poco rato he visto varios delfines nadando alrededor mio, no se acercaban demasiado, mas o menos a metro y medio pero lo suficiente como para acelerar el corazón.


Un grupo de bañistas tomaban fotos desde la orilla y otros se aventuraban al mar pero guardando distancia.
Eso me llevó a pensar o que les tenían miedo o que yo soy demasiado confiada ¿inconsciente? Pero era la única que estaba entre ellos.

Desde la tumbona que alquilé para poder disfrutar de su vista con tiempo vi como de tanto en tanto daban saltos o piruetas fuera del agua las que no llegue a fotografiar por reaccionar siempre demasiado tarde a disparar.

Sería una pésima cazadora, embelesada por la belleza del animal olvido el objetivo.


Se fueron acercando barcos con turistas para verlos desde cerca, vi que muchos de ellos se tiraban a nadar con los delfines por lo que llegué a la conclusión de que no es que sea muy atrevida, solo que se nadar y posiblemente los de la playa solo se introducían hasta donde aún hacían pié.

La mañana ha discurrido lentamente bajo el amparo de mi sombrilla y tomando coco helado.

La belleza de estas playas está en los delfines pero también en los grandes acantilados que hacen de pared a la playa, por encima acaba el bosque abruptamente.

He tenido una melancolía tierna que me ha hecho llorar mientras pensaba en anécdotas y vivencias con mi hermano. 
Esta vez no me he reprimido, he dejado rienda suelta a la tristeza y llanto, creo que me equivoco tratando de evitarlo, debo dar tiempo al tiempo sin negarme la posibilidad de estar triste a pesar de la belleza que me envuelve.


Por la tarde he conocido a una catalana que vive aquí, se llama Eli, trabaja en un restaurante de Pipa, tiene caducado el visado de estancia pero le da igual, me ha dicho que si quieres quedarte como ilegal no pasa nada, solo que al salir del país te ponen una multa de 800 reales pero la cantidad es la misma si te sobrepasas por un día como por un año.
Ella lo tiene claro.

Me gusta el ritmo pausado, indolente, parsimonioso que se palpa en este pueblo. Me invaden olores marinos mezcladas con olores frutales y la de tierra húmeda que asciende tras la pequeña llovizna que ha servido para refrescar.

Mi hostal es tan maravilloso y bien dotado como el de Olinda, con albergues así no sé porque la gente se va a hoteles.
En estos momentos estoy en el jardín, junto a la piscina, con buena música sonando en el altavoz mientras escribo, reposada tras un día de mucho nadar y mucha playa.

24/3/2012 De nuevo en la carretera, Praia Pipa, Rio Grande do Norte



En el bus desde Olinda a Recife conocí a una brasileña, Betánia, que con 37 años ya tiene un nieto de 6 meses.
Me acompañó a coger el tren de Recife hacia rodoviaria, como tardó mucho en el trayecto me estuvo enseñando las fotos de la graduación de su hija de 18 años como arquitecta.
Se casó a los 15 años, ahora está divorciada y su ex sale en las fotos con su nueva esposa que tiene la edad de su hija. El hijo de 22 años es el que la ha hecho abuela.

Me maravilla la amabilidad de la gente en todo el mundo. Como yo bajaba una parada antes que ella, le dijo a un joven que no conocía de nada que me acompañase a las taquillas para el bus a Natales y eso hizo el mozo sin rechistar, como si fuera lo más normal del mundo.


Llegué a mi destino, Praia Pipa sin contratiempos pero entre unas cosas y otras ya anochecía que en estas tierras a las seis de la tarde ya es de noche.

Las horas de bus me sirvieron para disfrutar de la lectura de John Maxwell Coetzze, escritor nacido en Ciudad del Cabo, Sudáfrica y fue premio Nobel de literatura del 2003. 
En concreto es la historia de su niñez, se titula “Boyhood” y me ha gustado muchísimo, me he sentido identificada con sus impresiones y vivencias internas haciéndome recordar las mías.

La semana pasada leí, del mismo autor “In the heart of the country” que me pareció compleja y densa por la cantidad e sentimientos contradictorias y situaciones surrealistas, a pesar de ello me pareció interesante.


Inmersa en la lectura ha pasado el día de hoy, he disfrutado de ello y de viajar en un bus muy confortable medio vacío.

Pipa me va a gustar por lo que he ido viendo por el trayecto desde la carretera que me dejó el bus hasta llegar al pueblo, media hora de microbús.

Es una zona boscosa con casa bajas y techados de los que me gustas, tejas.

Las calles empedradas, irregulares, con mucha actividad comercial con restaurantes gente autóctona viviendo aquí, así pues presiento que este lugar aun no ha sido engullido totalmente por el turismo.


Cene en un restaurante junto al mar, lo regenta una familia.
En la puerta el padre que no es el padre del joven camarero llamado Ly Johnson con su madre en la caja.
Me conto que su padre autentico era francés, su madre es brasileira, tiene cinco hermanos en total aparte de él, tres son por parte de madre y tres por parte de padre.

Mientras me contaba su historia familiar oyendo el rumor de las olas, embriagándome del olor del mar y recibiendo el embrujo de la noche en mi espíritu, pensé que ahora para establecer un árbol genealógico es necesario llevar una libreta de apuntes para ubicar a los miembros directos y añadidos por los matrimonios múltiples.


Lo importante es llevarse bien, lo demás son quisicosas. 
Mis hijos tienen hermanos que no son hijos míos pero que me llevo estupendamente con ellos, sobre todo con Ferrán, el mayor que estuvo viviendo unos años en mi casa mientras estudiaba en la universidad. 
A Julia la he visto menso pero sabe que puede contar conmigo cuando me necesite.

Mañana me haré una idea más clara del sitio donde estoy ya que de noche todos los gatos son pardos.

23/3/2012 Hace calor en Pernambuco, Olinda



Por la mañana un estupendo desayuno, la fruta sigue estando excepcionalmente buena.
Llegó un nuevo huésped, brasileño, venía con su madre, estuvimos hablando un rato, se dedica a la terapia musical.
En principio creí que era terapia de reinserción a través de la música pero me contó que lo que hacen es terapia de recuperación de movilidad por medio de tocar un instrumento.
Me explicó como lo hacen y me pareció muy interesante.


Por ejemplo, me dijo, cuando queda una limitación en la movilidad de un brazo, le enseñan a tocar el pandeiro con ese brazo en la medida de sus posibilidades. Va aumentando la movilidad a medida que practica sacarle una sonoridad al instrumento.

Él estaba tocando el pandeiro de Mayara, lo intenté yo pero soy una petarda, no hay manera que siga un ritmo aunque sea reiterativo ni un minuto.


Mayara toca muy bien, al menos a mí me lo parece.
Ha contado una historia muy divertida.
Como trabaja los fines de semana y ella quería alargar un viaje se puso pimienta en un ojo y se fue al médico para que le hiciera un parte de justificación. El ojo se le puso rojo pero dice que no le dolió mucho.
Lo que más me gustaba es la manera que lo contaba, ponía caras como cuando un niño pequeño hace una travesura entre avergonzada y divertida.

Nos hemos despedido de ella, se ha ido a media mañana.

He pasado las horas de calor en la piscina refrescándome y nadando.
El albergue estaba vacío, no ha habido nadie en todo el día.


Por la noche había movida como cada fin de semana.
La bibliotecaria me dijo ayer que hacían algo que no entendí bien que era pero sí que era algo muy interesante.
Como no sabía donde se hacía ese evento he vuelto esta tarde a la biblioteca para que me lo explicara mejor.
Quedamos que iríamos de marcha juntas así no tendría posibilidad de perderme.
Marta es la bibliotecaria y su hermana es Miriam, las tres salimos de marcha esta noche de viernes.


Primero fuimos a lo que llaman Seresta que en español decimos serenata. 

Partimos de la plaza de San Pedro donde desde hace 20 años todos los viernes a las diez de la noche se congregan una docena de músicos y la gente que quiere acompañarlos en la marcha por las calles de la ciudad.

Las canciones que tocaban tenían el deje de las baladas románticas, los músicos de gran nivel.
Los acompañabamos coreando las canciones, bailando cuando el ritmo lo imponía.
La ronda por las calles de Olinda discurría con lentitud, hacían paradas delante de los bares y restaurantes, la gente los esperaba en la puerta de sus casas tomando la fresca o les aplaudía desde sus ventanas.

Un par de horas muy agradables, inolvidables.


Al acabar la ronda nos fuimos las tres más uno de los músicos que se unió a nosotras a una plaza cerca de mi hostal que habían montado un entoldado y estaban tocando música caracumbé.

Estuvimos bailando, me admiré de cómo se mueve Marta como solo pueden hacerlo las /os mulatos.
Es cantante en sus horas libres pero profesional, habiendo actuado en varias partes del mundo.

22/3/2012 Despertando en Olinda, Recife, Pernambuco



Bien, bien, no me desperté en Olinda ya que el viaje en el bus duró 13h y no logré dormir tanto pero si dormitar hasta llegar a mi destino.

El día muy caluroso y húmedo.
Llegué al albergue aconsejado en mi guía, me gustó mucho, es una casa como de campo, jardín con las habitaciones alrededor, hamacas, cocina exterior para que no gastemos dinero en restaurantes, cocinando lo que sepamos y una piscina.


Mayara es una hermosa joven brasileña que me recibió con una amplia y bella sonrisa al llegar al dormitorio del precioso albergue de Olinda.
Como la mayoría de jóvenes que encuentro en mi camino, se presentó haciéndome participe de los planes del día, iba con otros dos jóvenes del hostal a visitar unas zonas de interés turístico de la ciudad.
Decliné la invitación a acompañarles pues el viaje en bus con los baches de la carretera (muchos) y vaivenes no me dejaron descansar lo suficiente pero estuve con ellos y dos francesas disfrutando de la piscina que aunque no muy grande si refrescante para pasar las horas de calor en las que conviene no exponerse demasiado al sol para que no se derritan los sesos.

Estaban tocando una guitarra y cantando entre remojón y remojón, coreé las canciones que me sabía.
Por la tarde fui a pasear por las empinadas calles de esta ciudad que está pegadita a Recife, se puede decir que es como un apéndice de esta.

Las vistas de Olinda son bonitas, las casas bajas, de colores variados, muy ajardinado por la vegetación boscosa restante que no destruyeron para construir el pueblo.
Al fondo se ve la mole de edificaciones altas de Recife, es bonito verlas lejos, muy lejos cuanto más lejos mejor.
Sigue sin gustarme estar entre cemento de las grandes ciudades.


Bordeando el mar, posee un malecón que permite pasear recibiendo la agradable brisa marina mientras puedo observar la vida pesquera que aún persiste.

Me llegué hasta la librería, es un bonito edificio con una amplia sala con realmente pocas estanterías de libros.
Creo, sin ser pretenciosa que yo debo tener más libros, bueno, tenía, ahora están todos en casa de José que no se cómo se las apañará con tanto libro.


La bibliotecaria, simpática brasileña con la que estuve hablando un rato, me avisó que mañana hay un evento músico-cultural muy bonito para asistir.
No me lo perderé.

21/3/2012 Conferencia Internacional Backpackers, Salvador de Bahia



Reunidos en la mesa larga del jardín de la entrada de nuestro hostel un representante de España (yo) dos de Francia (una pareja) uno de Polonia (Milhau) uno de Brasil (Thiago el psicólogo ) uno de Uruguay (el guitarrista) y una de Australia de facciones orientales.
Primero hicimos honores al pantagruélico e interminable desayuno, perdón, café de manha. Después iniciamos la conferencia con música a cargo de nuestro afamado guitarrista uruguayo cantando junto a él a coro canciones brasileñas.


El tema de conversación fue variando a lo largo de la mañana, estábamos pendientes de los huéspedes que entraban para incorporarlos a la tertulia con la esperanza de que fueran rusos pues de ese país no teníamos representante.
No tuvimos suerte, no llegó ningún ruso. El idioma empleado fue lo más divertido. 
El hilo conductor el inglés pero se iba mezclando los idiomas propios de cada cual con traducciones simultaneas a los que no lo entendían.

La mañana paso de forma deliciosa con risas y anécdotas entre los compañeros.
A las dos de la tarde pensaron que era ya hora de hacer algo más movido decidiéndose de ir a la playa de una isla cercana a 40 minutos en barca.


Me despedí de ellos con pesar, yo no podía ir pues tenía mi billete de bus para esa tarde, que pena, me hubiera gustado continuar con ese grupo espontaneo que se formó.
Me pidieron la dirección del blog y me prometieron escribirme por correo electrónico. Buenos chicos.
Por la tarde me puse una película brasileña con subtítulos en ingles en espera de la salida de mi bus a Arrecife, me esperaba toda una noche de trayecto.

El dueño del hostal, que por cierto es algo borde (tuvo conflictos con mis amigas catalanas acabando estas por irse al hostel de enfrente y casi lo consigue también conmigo pero le toreé) vino a decirme que si quería ir en taxi a rodoviaria podía compartirlo con dos chicos que también se iban a la misma hora que yo con su taxi.


Como es un poco tonto me insistió a pesar que le dije que como tenía mucho tiempo me iría con el bus público que es mucho más barato que su taxi (10 reales más caro que uno de la calle por el mismo recorrido).
Hablé con esos chicos, nos fuimos los tres en el medio de locomoción escogido por mí (se quedó sin prestar el servicio).
Supongo que me odiará por ello pero a quien debería de odiar es a sí mismo, si le digo que yo prefiero otra cosa y me insiste que hable con los que ya le han pedido el taxi, se arriesga a que pase lo que pasó, quedarse con un palmo de narices.
Ya en la estación de rodoviaria nos separamos por ir a diferentes salas de espera.


Llegué con mucho tiempo de antelación. Temiendo el tráfico terrible que se forma a esa hora de la tarde, salí con dos horas de adelanto.

Estuve mirando la pantalla de salidas de buses con insistencia ya que la cambiaban muy rápido antes de que hubiera localizado mi bus. Se me acercó un hombre ofreciéndome ayuda.

Se llamaba Paulo, 42 años, alemán pero ha vivido siempre en Brasil (creo que nació aquí pero no se lo pregunté) donde vino su padre a vivir y donde se casó.

Mientras me lo explicaba en mi mente vino la persistente idea que era (su padre) un nazi huido de la caza tras la segunda guerra mundial. No sé porque tengo este estereotipo tan arraigado – alemán afincado en Sudamérica o España hace sesenta años= nazi-

Bueno, en resumen que nos estuvimos haciendo mutua compañía una hora mientras me contó gran parte de su vida, su trabajo, países que ha visitado y títulos nobiliarios de la familia.
Me pidió encarecidamente que le escribiera un mail para lo que me dejó su dirección, una persona muy agradable.
La sorpresa fue lo muy efusivo que se mostró en la despedida con un fuerte abrazo y tres besos, como si nos conociéramos de toda la vida.

20/3/2012 Los martes movida marchosa en Pelourinho, Salvador, Bahia



Los desayunes en Bahía son deliciosos en todos los hostel que he estado. 
La fruta está especialmente exquisita, la mejor que he comido en mi vida y la hay en abundancia (así están de hermosos estos brasileños).

Durante el desayuno de esta mañana he entablado una conversación muy interesante con un huésped de Belo Horizonte, es psicólogo y está aquí por un congreso nacional de los de su profesión.

El tema de conversación era sobre la marginación. Argumenta que es de una violencia excesiva y desproporcionada la exclusión social de los marginados, más allá de la que puedan ejercer estos contra ella.


Estando totalmente de acuerdo he entrado a hablar sobre las posibilidades reales de reinserción social, ¿ellos quieren? ¿están dispuestos a acatar las reglas de la sociedad? ¿ a qué edad se llega tarde para lograrlo?
Para poder concretar hemos empezado hablando de que fue el/los motivo/s de exclusión, descartando los motivos de por crecer en familias desestructuradas o sin familia (niños de la rúa), centrando el tema en los casos de gente que viviendo totalmente integrados han pasado a la marginación.


Aquí yo veo el alcohol como principal agente causante, el me apunta a las drogas que siéndolo también se me hace que eso se produce más en personas jóvenes, creo que los adultos tienen como causa desencadenante el alcohol.

Curiosamente me dice que la pérdida de la mujer es una causa más común que la que yo apunto……….¿tantas mujeres se mueren aquí? ¿no es eso un motivo que pasado un tiempo se supera volviendo a la normalidad?

Bueno, en esencia un desayuno muy ilustrativo.


He hecho un recorrido turístico por la ciudad con uno de esos autocares de “guiris” que son útiles para hacerse una idea de donde está todo, donde quieres ir luego con calma y donde no.

En el bus he conocido un brasileño que viaja solo y como siempre los solos nos buscamos, hemos departido sobre la vida en este país durante los trayectos, era un hombre tímido vive en Rio Grande do Sul, en el interior y se dedica a los coches. Muy interesante conocerlo.


La guinda del pastel ha sido por la tarde/noche que cada martes se organiza en el barrio donde estoy ubicada, Pelourinho, una fiesta sonada con entoldado, música en directo, bailoteo mientras se escucha y mucha diversión.

Acabado el concierto se inician unas rúas de músicos estridentes con tambores bailarines mulatos de cuerpos espectaculares y la gente siguiéndolos bailando a los sones samba africanos.


Yo estuve con dos encantadoras catalanas, Ester y Vanesa, de treinta y pocos que conocí en la happy hour del hostal, ellas llegaban en esos momentos con sus abultadas mochilas.
También se unió a nuestra marcha Milhau, un polaco autentico (a los catalanes nos llaman polacos) que vive un Argentina muy simpático también, de edad parecida a la de ellas, es abogado de profesión pero ejerce de consultor por la web de un despacho de abogados por ello se permite llevar un pelo largo hasta media espalda, nunca habría imaginado su profesión si no me lo cuenta.

Estuvimos bailoteando durante el concierto. Como Milhau sabe bailar tangos nos marcamos uno a ritmo de samba, no pegaba pero nos hizo gracia hacerlo.


Encontramos a un hermoso mulato brasileño, las conocían a ellas.
Se creó una situación muy divertida porque como Vanesa no se decidía si quería estar con él o no, fue a la fiesta con una italiana.
Él estaba entre complacer a la italiana, que le pedía bailar y manifestaba abiertamente con su cara seria y sin mirarnos su contrariedad por nuestra presencia, o estar por Vanesa que claramente le gustaba.
Le apunté a Vanesa que se decidiera pronto pues se lo estaban robando en sus narices, todo eso con mucha diversión por nuestra parte y cara de mala leche por parte italiana que al final tuvo que irse con el rabo entre las piernas que se dice.

No tomé fotos de la gran fiesta que se organizó en la calle porque por seguridad preferí ir sin nada de valor.


Y así pasó un hermoso día de martes.