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jueves, 19 de julio de 2012

12/7/2011 Singapur (III)



Se llama menhu vada, es como un buñuelo de bacalao muy especiado con forma de donut que me desayuné esta mañana.


Saliendo del hotel he visto este coche mortuorio que no tiene desperdicio, lo que hay dentro es la caja con el cadaver. Pinchazo incluido en el mismo precio.


Hoy Jeff ha marchado para Hong Kong.
Es un personaje muy peculiar.
Habla poco y de forma seria y tajante, me sorprende su forma de decir las cosas y la seriedad que pone en ello como por ejemplo cuando en la estación de tren a la llegada a Singapur esperó a que llegara a su lado y me espetó sin más preámbulos” May I pay your diner tonight” que es una forma de invitarme a cenar extraña por la forma de decirlo, o como me dijo anoche parándose de pronto durante el paseo por la ciudad “Can I kiss you” con una cara tan seria que daba la impresión de que me pedía la documentación en vez de un beso.
Camina a su bola, pasa primero en los ascensores y otras puertas sin cederme nunca el paso, no es propenso a sonreír y mucho menos a hacer bromas.

Seguro que tras esa máscara de dureza hay una persona sensible (¿) o no. Quién sabe. Pero no he podido evitar pensar en que entiendo porque le debió dejar su mujer.

Mis observaciones sobre la gente que voy conociendo son subjetivas, lejos de querer criticar a nadie pues pese a todo he cogido mucho cariño a Jeff (seguro que tiene un montón de virtudes) y a todos/as las personas que he ido encontrándome en mi camino.
No quiero juzgar a nadie pero si dejar constancia de lo que me sorprende de ellas bajo mi punto de vista.


Me voy aclarando muy bien con autobuses y metro, la ciudad está bien comunicada.


Hace un calor que derrite hasta los relojes. Me recuerda a Dalí, son unos copietas.


Lo que estoy llevando mal son las comidas, con tanto trasiego de hoteles olvido comer y luego me meto en cualquier sito tipo Mc. Donals, ¡con la comida tan buena que hacen aquí¡


Me he trasladado a mi nuevo hotel que sin pretensiones es muy limpio.
He estado nadando en la piscina lo que me ayuda a estar algo más en forma.
Por la tarde un paseo de despedida por la ciudad me ha conducido nuevamente a Marina Bay donde estuvimos Jeff y yo anoche.
La visión de día es también hermosa pero menos mágica.
Conecto a internet en un cibercafé, recibo de Mireia instrucciones para llegar a su casa, mando un mensaje de despedida a Jeff que estaba en el aeropuerto con retraso en su vuelo.


Un paseo por Little India al caer la tarde y una buena cena en un restaurante indio junto al hotel completan el último día en Singapur.

He reservado un shuttle para ir al aeropuerto. No quiero tener tratos con taxistas.

11/7/2011 Singapore (II)



De buena mañana se pone como una moto el chino que regenta el garito donde me he metido pues me cobra dos noches en vez de una que ha estado.
Decía que era la penalización por dejar la reserva hecha por internet de tres días.
Le dije que de acuerdo pero pensaba dejar mi nota de disconformidad en la web donde está su hotel. Me amenazó con llevarme a los tribunales internacionales si hacia eso.
Supongo que está acostumbrado a tratar con jovencitos impresionables, le colgué el teléfono y a los cinco minutos lo tenía cuerpo presente.
Se cortó más al verme ya madurita. Es como un mafias venido a menos.
He estado a punto de echarme a reír en sus morros pero he preferido no cabrearlo más de lo que ya estaba.

Me trasladé al hotel en Little India que reservé anoche por internet bastante más caro que esté lo que no fue garantía de mejores condiciones ya que la suciedad estaba por todas partes.
No tenia ventana y un escarabajo recorría la pared de la habitación que pedí que me enseñaran antes de decidir si me quedaba, naturalmente no me quedé.

Me llegué a otro cercano con mejor apariencia, más caro con ventana pero la suciedad similar.
Para no seguir con mi peregrinaje maleta arriba maleta abajo me quedé por una noche decidiendo ver otro en mejores condiciones con tranquilidad.
Por fin encontré uno decente en una zona muy tranquila que lo reservé para mañana.
A todas estas el precio por noche está en este hostel a 220$, ¡carísimo¡

Me he llegado en bus hasta el consulado de la India que tienen horarios de 9 a 11 de la mañana, claro, es muy agotador trabajar más ¡pobrecitos¡

Tomo la decisión de irme a otro sitio a sacar el dichoso visado a India ya que veo que irá para largo y aquí me dejaría todo mi presupuesto en hoteles, así que recordando la oferta de Mireia de ir a su casa a Bangkok decido hacerlo aunque eso altera mi plan de viaje ya que tendré que volver en agosto a recibir a Andrés.


La ciudad es preciosa y limpísima, no se ve ni un papel en el suelo, ajardinadas las calles, edificios bien conservados. Se nota que hay cuidado urbanístico. Se nota que hay dinero.
Por la tarde me reuní con mi nuevo amigo americano que es más raro que un perro verde (seguro que él piensa lo mismo de mí).


Me propone ir a bañarnos a su hotel por lo que pasamos por el mío a recoger el bañador. Jeff me ofrece dormir en su hotel viendo las condiciones del mío.
Cenamos temprano en su hotel a cargo de su cliente millonario.
Le dije que yo quería ir a ver la ciudad de noche en vez de ir a la piscina, accedió de forma muy graciosa diciéndome que accedía para hacerme feliz, es gracioso pues yo no le pedía permiso, le comunicaba una decisión ¡ese machismo que no tiene fronteras¡


Singapur de noche es de embrujo, sus rascacielos iluminados reflejándose en el agua de la bahía era delicioso para la vista.


Hay tres edificios altísimos de 47 plantas unidos en su parte baja con tiendas, teatros, casino incluido, escaleras mecánicas y toda la parafernalia de un centro comercial cosmopolita.


Uno de los edificios es un hotel. Lo más curioso es que en la azotea se vuelven a unir los tres en una construcción en forma de barco que lo hace muy sorprendente y original.


Jeff me dice que esta ciudad es comparable a cualquiera de EEUU y tiene razón.
Se separaron de Malasia, han evolucionado mucho. Supongo que una ciudad estado como esta, debe ser muy controlable y menos complejo evolucionar que en un país grande.

Las calles están bien diseñadas y el tráfico razonable, no agobia.

10/7/2011 Kuala Lumpur to Singapore



Por la mañana cogí el metro hasta la estación central de trenes, hay una sola parada, me costó 1 ringgit a diferencia del taxi cuando llegué que me costó 10.

Esperando la salida de mi tren estuve pensando en el día de ayer.

Fue una de las manifestaciones más pacificas que he estado por parte de los manifestantes.
Ni una pedrada a la policía, ni un cristal roto, ningún coche cruzado ni papelera atravesada en la calzada y mucho menos coctel molotov.
No había ningún motivo que justificara la carga policial, represión pura y dura sin derecho a queja.
Solo gritos de petición de transparencia en las elecciones y pitidos al helicóptero cuando nos sobre volaba.
Es gente pacífica.

La ciudad es una mezcla de varios estratos socio económicos juntos pero no revueltos.
Conviven homeless tirados por la calle para dormir con edificios de construcción muy pobre y fea, otros de mejor ver y como colofón los rascacielos, autopistas, tiendas y hoteles a todo lujo que no tienen nada que envidiar a los de NY.

Todo esto en un área no muy grande.
Por fin supe cómo moverme a pie por la ciudad.
Yo estaba en un extremo de la ciudad, con caminar un cuarto de hora podía llegar al corazón comercial y las torres gemelas Petronas.
Claro que con la ciudad paralizada de tráfico fue más fácil.

El tren es largo y destartalado con pretensiones, supongo que en su día estuvo bien pero ahora necesita un reciclaje, se ve decadente.


Imagenes del trayecto tomadas desde el tren han sido muy malas porque la ventanilla no se podia abrir y los cristales estaban mates.


Un americano de LA, California, me ha preguntado si quería charlar un rato. Me ha invitado a sentarme junto a él.
Tipo curioso, me ha contado que está trabajando para un señor muy rico en Hong Kong desde enero de este año. Ahora está de semi vacaciones investigando por el sur de Malasia.

La historia es la siguiente.
Se divorcio hace poco, su hijo se ha casado con una tailandesa haciendo la luna de miel en Tailandia e invitando a la familia de él a conocer a la de ella a Tailandia.
Su hermano es un escritor con algo de nombre que ha estado escribiendo sobre Asia.
Un acaudalado señor de Malasia de 85 años que vive en Hong Kong quería escribir sus memorias por lo que contrato los servicios de su hermano.
Como este no quería desplazarse a Hong Kong, le ofreció a él, que es abogado que si quería ese trabajo.
Vio el cielo abierto al poder ahorrarse el pastel de la boda con ex mujer y compañía (la nueva pareja de su ex) todos juntitos en Tailandia. Dijo que sí.

Ahora va al lugar de nacimiento del cliente para ambientar el libro aunque sabe que en estos años ha cambiado todo el entorno.

Es un personaje extraño, mientras me habla mira por la ventanilla como si hablara para él mismo, eso me incomoda por lo que le he dicho que volvía a mi sitio a dormir un poco.

El restaurante del tren eran snaps y bebidas apiladas en una de las plataformas de uno de los vagones
Más tarde pasaron un carrito con comida elaborada, yo me atreví con un arroz envuelto en una hoja que supongo es de plátano (planta).

He estado hablando con mi compañera de asiento, es de Malasia, trabaja en Singapur para una compañía francesa, me ha enseñado las fotos de todo el staf y también la de sus sobrinas que llevaba en su Iphone.
Me ha explicado que cuando Singapur se separó de Malasia sus habitantes escogieron nacionalidad quedando familias divididas.

Al llegar a la estación el americano que se llama Jeff me estaba esperando para decirme si me podía invitar a cenar.
Sin comer en todo el día me ha parecido perfecto el ser invitada a una buena cena.

Debo tener un ángel que cuida de mi ya que gracias a ir con Jeff he podido llegar hasta la ciudad pues el tren nos dejó en la frontera donde no hay cajeros, yo iba sin un dólar de este país.

La ciudad está a un cuarto de hora de autobús más media hora de metro, los taxis tenían una cola kilométrica.


El paisaje es alucinante, otro mundo. Todo ajardinado, límpio, grandes rascacielos.

Su hotel el número uno de toda Asia, el lujo llevado a extremos increíbles, me dijo que pagaba su único cliente la cuenta así que cenamos de maravilla con vistas de la ciudad iluminada desde lo alto donde estaba el restaurante (uno de los muchos que tiene el hotel).

Para acceder a la piscina hay unas amplias escaleras de madera serpenteando entre vegetación selvática. La piscina era como un gran lago con surtidores e iluminación tenue que la embellecía aún más. Rodeada de palmeras y con jakuzi.

No faltaba nada.


Me propuso un baño al que acepté encantada.
Nadando en aquel lago-piscina y observando tanta belleza y lujo me hice cruces del impacto que iba a recibir al llegar a mi hostel mochilero en chinatown.

Así fue, me quede de piedra viendo que mi hostel no es tal.
Es un habitáculo en medio de un mercado en un tercer piso con unas habitaciones compartidas mixtas sin espacio para dejar ni la mochila.
Me recordó esos dormitorios que veía por la tele en las redadas a la mafia china donde dormían hacinados (¿ estoy exagerando un poquito, no?).
Es mixta pero en mi habitación son todo chicos, hay cuatro y una cama vacía.

Logré encontrar el hostel a pesar de las piruetas del taxista (faltaría más, aquí también) para perderse y decir que no encontraba esa dirección cuando él vive en la misma calle pero en otro bloque como me insistió al pasar por al lado de su casa….………………………….Voy a clasificar a los taxistas en la categoría de insectos.

Mañana sin falta cambio de hotel. Ya he hecho una reserva en uno en Little India. Los hoteles están muy caros, espero que este esté mejor.