Mostrando entradas con la etiqueta India. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta India. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de julio de 2012

20/9/2011 La flor del té, Darjeeling



He visto lo hermosa que es la flor del té con ese aspecto blanco roto con amarillo en su centro donde está el polen reproductor.
He comparado Darjelin a esa flor pues está rodeado de campos de té y visto desde lejos sus casas me recuerdan esas flores entre tanto verde

Nuestros amigos han madrugado para seguir con las visitas de los lugares más emblemáticos. Yo tuve un problema con mi reserva de vuelo para mañana quedándome la duda si había llegado a buen término o no por lo que preferí quedarme a solucionarlo.

La noche fue dura pues me he resfriado y un intenso dolor de garganta me ha tenido despierta desde las tres de la madrugada sin poder volver a conciliar el sueño a pesar de tomarme un Ibuprofeno.
Ya que no dormía me dediqué a oír música con los auriculares mientras me distraía con unos solitarios.


Solucionando mi problema de billetes y ayudando a hacer las compras a Ros en el bazar del pueblo se pasó la mañana que la califico de muy dura por mi estado de cansancio y resfriado. Intenté no quejarme demasiado para no fastidiar a nadie.
Por la tarde bajamos ya para Siliguri en jeep compartido. Como siempre, demencial lo peligroso de la conducción de esta gente agravada en este caso por la pendiente pronunciada de bajada y las curvas de casi 360 grados.


Nuestro chofer joven intrépido iba adelantando a otros coches sin miramiento y con una velocidad que juraría que le esperaba la novia sino no se entiende a que tantas prisas.

El descenso desde 2200 metros, la rapidez de conducción las curvas los nervios de las situaciones de peligro y el resfriado, todo mezclado en una coctelera (yo) produjo que al llegar al hotel no oyera nada de lo que me decía nadie, sordera momentánea que se fue paulatinamente a medida que me acostumbraba a la nueva presión atmosférica.


Mañana hay que madrugar para ir a Bagdora a coger aviones. Yo para Bangkok para hacer visado a Birmania y Ros a Barcelona.

Fin de fiesta.

19/9/2011 Acabó el diluvio, Darjeeling



Por la tarde ha dejado de llover y hemos aprovechado para ir junto con nuestros amigos a visitar un hermoso templo budista enmarcado dentro de un parque de árboles imponentes con vegetación abundante y hermosas vistas al valle.
Hemos llegado a la hora de las oraciones estaban tocando un timbal con un ritmo reiterativo y monótono.
Como en el suelo había otros instrumentos esperando para ser usados por los visitantes, nos hemos sentado estilo yoga, acompasando el ritmo marcado por los monjes allí presentes hemos estado tocando nosotros también.


Reconozco qua la automatización de movimientos y las oraciones repetitivas invitaban a entrar en un estado de vacio mental del que he salido cuando he visto que los compañeros dejaban de tocar para seguir con nuestra ruta turística.
No me hubiera importado continuar así más tiempo.


El trayecto en jeep a estado entretenido con el espectáculo que es el ver a las gentes abarrotadas dentro de los vehículos que circulan a nuestro alrededor incluso colgándose de ellos o el cruzar por plazas y mercados abarrotados de gente y comercios.
La siguiente parada ha sido en el Centro de Autoayuda para los refugiados tibetanos. Lugar muy emotivo por su trágica y triste historia. Allí hemos visto cardar la lana por mujeres alguna de ellas muy viejas pero bellas.
También hemos visto como tejían alfombras con telares de madera muy antiguos y como teñían la lana con productos naturales.


Los niños jugando a básquet en un patio con una cesta colgada de un poste.
Una sala de fotografías recordando los horrores que han sufrido esta gente deja un nudo en la garganta.


Los paisajes que se ven desde allí son magníficos, eso lo hace más atractivo. Me alegro que al menos los allí refugiados gocen de vistas que para ellos quisieran sus agresores.
La visita a los campos de té muy bucólica, con ese verde tan intenso que tiene la planta y la blancura rota por el amarillo de sus pistilos de la flor del té.
Hemos visitado la fabrica viendo el proceso que sigue desde que es recogida hasta convertirse en te de diferente calidad dependiendo si se usa la parte más tierna de la planta, su elaboración en ese caso es manual o se usa la más burda con elaboración mecanizada de más bajo precio.

Ha sido una tarde muy bonita pues no ha llovido e incluso han aparecido algunos rayos de sol en algún momento.
Carolina es muy simpática, su marido algo más serio. Ambos son muy jóvenes, los conocimos hace dos días y parece que seamos amigos de toda la vida.
Con los jóvenes todo es más fácil, no son tan complicados y es fácil conectar.


Ya hemos sacado billetes de vuelta, Ros a Barcelona y yo vuelo a Bangkok que es el único sitio donde se que me puedo sacar el visado a Birmania en 24 horas.
Mireia me tendrá de ocupa nuevamente.

18/9/2011 ...........Y sigue lloviendo (terremoto) Darjeeling



Sigue lloviendo sin parar y con la suficiente intensidad como para que desistamos de ir a hacer las excursiones programadas como la de Kurseon en un tren a vapor con vías de menos de medio metro de ancho que discurre a lo largo de la carretera bordeando precipicios.
Es uno de los pocos trenes por no decir el único que circula por estas alturas junto con el “Toy Train” que sube los 88 km que separan Darjeeling de Siliguri en más de 8 horas y 2000 metros de altura.

También posponemos el ir a la colina del tigre “Tiger Hill” para observar la salida del sol por las cimas del Himalaya incluido el Everest que puede verse en días no nublados.

En resumen, se nos presentó un nuevo día de vagar por el hotel y pequeños paseos por las calles mojadas, lloviendo intensamente y regresando cuando ya la humedad de nuestros zapatos y pantalones pedían volver a secano.

El entorno de alta montaña es muy diferente a lo visitado hasta ahora, hay momentos que tengo que esforzarme en recordar que sigo en la India.
Hay diferencia tanto paisajística como cultural en este entorno comparado con el resto.
Aquí no hay vacas en las calles (no he visto ni una) que están más limpias, no se ve a nadie pidiendo ni me atosigan vendedores ni taxistas.
He visto una carnicería con piezas que juraría eran de vaca y en algún restaurante sirven bistec.
No se ven los coloridos saris en las mujeres que abundan en el Rajastán, ni hombres con turbantes en la cabeza y dodotis como pantalón que vimos en Agra.
Sus gentes presentan rasgos más parecidos a los nepaleses.

No sé si el clima lluvioso el acumulo de vivencias intensas puede que esté empezando a hacer mella en la convivencia. Es tan difícil pasar todo el día juntas dos personas sin que hayan desavenencias que me congratulo como lo hemos llevado hasta ahora con Ros, espero que este estado de tolerancia mutua no se pierda al final.


Mientras estaba plácidamente escribiendo las impresiones de este día en el ordenador, algo imprevisto ha hecho que lo suelte todo y me meta bajo una mesa.

La secuencia de hechos ha ido así. Yo estaba escribiendo sentada en el salón, con Ros a mi lado y una holandesa estudiante de Medicina que viaja sola y se llama Jazmín sentada en el sofá contiguo.

De pronto el edificio se ha puesto a temblar, Ros ha salido pitando sin decir esta boca es mía, Jazmín me ha mirado y ha salido corriendo también escaleras abajo.
Yo, con los auriculares conectados al ordenador me he quedado un instante quitando lo que me tenía atada, notando que el edificio se movía cada vez más intensamente de forma que han empezado a caerse la vajilla y otras cosas a la vez que un sonido ronco saliéndole de las entrañas acompañaba el vaivén del edificio.

La luz se ha ido y a oscuras con el movimiento aumentando de intensidad me he dirigido a una mesa que sirve de aparador para el bufet libre de los desayunos, intentando colocarme bajo ella para protegerme de lo que caía.
Un colchón que no se qué coño hacia debajo de la mesa me ha impedido entrar del todo pero la cabeza me ha quedado protegida.

Todo junto ha durado unos 30 segundos que en esos momentos parecieron eternos.


Cuando por fin paró el tiovivo, apareció Ros llamándome en la oscuridad, le dije que estaba bajo la mesa.
Por un momento me entraron ganas de reírme de mi misma a cuatro patas con la cabeza escondida y el culo fuera de la mesa pero la cosa había sido demasiado seria.

Hemos salido a la calle con linterna en mano donde estaba reunido todo el mundo muy excitado.
Una caravana de coches empezó a subir calle arriba dejando un gran interrogante en mi mente ¿Donde querían ir para protegerse? ¿Fuera de la ciudad?

Al bajar las infinitas escaleras que llevan al exterior nos habíamos cruzado cruzado con el recepcionista que subía en esos momentos, le pregunté si esto era frecuente y si había posibilidad de repetición, me dijo que nunca había pasado nada igual por lo que no sabía si se podía repetir.
Me contó poco después en la cena una pareja que hemos conocido y que se alojan en la misma planta que está recepción que al salir de su habitación los encontraron a todos reunidos rezando y temblando.

Se han repetido pequeños movimientos que nos han tenido algo en alerta pero sin hacer demasiado caso pues el mayor ya ha pasó………..Supongo.
Mientras escribo nuevamente voy notando algún movimiento perceptible pero poco importante.

Jazmín nos contó que en la tele habían dicho que el epicentro fue en Sikkim a 100 km. De aquí y de una intensidad de 6.9 de la escala de Richter.
Ha habido luego tres réplicas más de menor intensidad.

Durante la cena vino el recepcionista con cara de susto para decirme algo que no entendí en un principio, luego me percaté que me decía que había encontrado mi calcetín.
Cuando me devolvió la ropa de la colada faltaba uno, lo último que me esperaba es que viniera al restaurante externo que está en la calle solo para decirme eso.
Tras la alerta que provoco en mí el verlo allí plantado, me vino un ataque de risa por lo inaudito de los últimos acontecimientos.

Veremos como acaba la noche. De momento todo son risas y comentarios del susto recibido.

17/9/2011 Darjeeling bajo la lluvia



Envuelta en niebla y lloviendo apareció por fin Darjeeling “la tierra del rayo” tras tres horas de viaje en jeep compartido.

Recogía a gente en los distintos pueblos que íbamos pasando dejándoles en otros.

La carretera, estrecha y serpenteante, escalando los 2200 m. de altitud desde el punto de partida cortaba la respiración por el mal estado de la misma, los precipicios que veían desde la ventanilla y las dificultades cuando se cruzaba con otros coches.

El paisaje era precioso, de montaña con algunos bancales de arroz y otros de campos de té con la gente trabajando en ellos protegiéndose de la lluvia con paraguas lo que daba un aspecto curioso simulando setas gigantes de colores entre plantas de té.

En el jeep subieron unas mujeres muy agradables de esta región a las que me uní en la compra de plátanos en un alto en el camino.

Nuestro hotel con maravillosas vistas está en la parte alta de la ciudad.

Al hotel llegamos caminando los doscientos metros que nos separaban de donde nos dejó el jeep.
Craso error, era todo cuesta arriba con un gran desnivel por calles estrechas con escaleras y lloviendo.
El esfuerzo fue tremendo, al final vimos que había la posibilidad de llegarse hasta allí en taxi pues una carretera serpenteante salva el desnivel llegándose hasta la puerta misma del hotel.

Repuestos de la excursión improvisada y tras una buena comida un descanso en las zonas comunes de este bonito hotel de montaña con techos inclinados de madera y amplios ventanales con vistas de todo el valle, nos dedicamos a poner en orden nuestras pertenencias dejando a lavar más de la mitad del contenido de las mochilas.

Bueno, lo de vistas desde las ventanas del hotel se intuía más que se veían ya que una niebla nos envolvía y no ha parado de lloviznar.


Una tarde apacible dedicada a la lectura y a poner al día mi blog.

16/9/2011 Viaje a Darjeeling



Fueron 24 horas desde que llegamos ayer a la estación de Mughal Serai a 17 kilómetros de Varanasi hasta llegar al Hotel de Siliguri donde hicimos noche.

A las tres de la madrugada llegó el tan esperado tren con solo 6h de retraso.

El espectáculo en la estación estaba garantizado, no nos aburrimos en la espera, hubo de todo.


Gente durmiendo en el suelo de los andenes en lo que parecía su morada habitual, un muchacho que busca entre la basura de las papeleras y se ríe al encontrar un mugriento plátano comiéndoselo con fruición, empezando al acabarlo una danza monótona acompañada de un cantico repetitivo durante casi una hora, un hombre completamente desnudo con un bastón paseándose arriba y abajo del andén, las ratas correteando por las vías entre los escombros que un niño recoge metiéndolas botellas de plástico en un saco, una delgadísima niña que apenas sabe caminar paseándose vigilada por su padre entre la gente a esas altas horas de la madrugada, una mujer que vocea desde otro andes palabras ininteligibles que denotan su deficiencia mental ………………..Podría seguir paginas y paginas de las actividades de tan numeroso público que allí habíamos sin olvidar a los seis guiris.


El viaje en rickshaw hasta la estación fue de infarto, masoquismo puro y duro. Las carreteras con socavones como para engullirnos de hondos, circulación de personas, bicis, motos, coches, camiones y vacas por el mismo sitio empujándonos los unos a los otros imperando, como siempre, la ley del más fuerte.
Fue un alivio el llegar a la estación vivos y salvos.

Tengo que reconocer que tantas horas de tren han servido para dormir mucho y bien. Nuestro compartimento de cuatro literas prácticamente solos todo el tiempo. El vaivén del tren meciéndome acompasadamente.

Gran parte del día he estado en brazos de Morfeo, no puedo contar mis sueños por no recordarlos.

Intenté contratar un safari en elefante con la intención de ver rinocerontes unicornios en la Reserva Natural de Jaldhapara que se organizan los fines de semana pero no fue posible por lo tarde que llegamos siendo ya viernes.

Como no queríamos caer en nuevas intoxicaciones alimentarias pasamos todo el trayecto alimentándonos con galletitas envasadas y caducadas compradas en la estación.
Dieta casi absoluta involuntaria ya que creíamos que llegaríamos a tiempo para comer. Llegamos a cenar.

Ya en New Jalpaiguri a las nueve de la noche con ocho horas de retraso nos obligó a tener que dormir en Siliguri donde salen los todoterrenos hacia Darjeeling que tomaremos mañana junto a nuestro nuevo amigo italiano.

15/9/2011 Paseo a remo por el Ganges, Varanasi.



A las seis de la mañana un paseo por el Ganges con barca de remos nos permite contemplar las abluciones diarias de sus habitantes en las diferentes Ghats.


El cielo, algo nublado no ha permitido ver la salida del sol que se prometía hermosa, otra vez será.

Pese a que la imagen de la gente bañándose en el Ganges está muy vista por medio de tv, películas, etc. no es lo mismo contemplarlo en directo al amanecer, con una quietud ambiental que acompaña a las oraciones y ofrendas.


Hemos decidido ir en barcaza de remos para no disturbar esta quietud.
El espectáculo viendo la gente como se baña, lava la ropa, lava la vaca, hace sus oraciones, etc estaba lleno de colorido.
Tanto hombres como sobre todo mujeres lucen ropas de colores muy alegres y vistosos.


La ida fue sin apenas remar pues íbamos ayudados por la corriente del Ganges. Me dijo el guía de la barca que allí confluían los ríos Veran y Assi, de allí en nombre de la ciudad Veranasi.
A la vuelta remaron contra corriente, me pude percatar de lo fuerte que va el rio pues hacían un gran esfuerzo para lograr navegar en su contra.


A las ocho estábamos de vuelta.
Fuimos a desayunar al restaurante donde cenamos y donde Ros se intoxicó ya que se pasó la noche visitando el lavabo.
Luego me pregunté por qué fuimos al mismo sitio, no supe contestarme a no ser que fuera que era el único en la zona con aire acondicionado y aquí junto al río hace un calor bochornoso que nos tiene todo el día bañados en sudor.


Un pensamiento ronda desde hace días por mi cabeza. He visto y leído en muchos sitios a lo largo de mi vida que los países pobres compraban los productos a punto de caducar o caducados a bajo precio a las compañías productoras que así sacan un beneficio mayor que si lo tuvieran que tirar.
Lo que me producía un cierto desasosiego era pensar que ellos tenían que usar lo que ya no estaba en condiciones para ser usado por nosotros.

Me he reído viendo que lo que no pensé es que esos son los mismos productos que nos venden a los turistas que somos los que podemos comprarlos obteniendo así su beneficio.
Me parece justo que si vendemos algo que está caducado a ellos, no protestar si está caducado lo que nos venden a nosotros.

Todo lo que he comprado hasta ahora y he mirado fecha de caducidad, todo (patatas fritas, galletitas, Coca-Colas, champús, etc.) estaba caducado.


Contraté los servicios del taxista que nos trajo al hotel desde la estación y que me dejó una tarjeta, parecía serio y no demasiado pesado.
Convenimos un precio para que nos llevara a los sitios dignos de ver y luego a las siete a la estación de Mughal Sarai desde donde sale nuestro tren New Jalpaiguri que es la más cercana a nuestro destino de Darjeeling.
Como siempre, no podría ser diferente tuvimos nuestras tensiones ya que él pretendía llevarnos donde le interesaba y yo no le dejé.
Fuimos donde queríamos ir con restricciones pues al final ya decía que aquello no estaba permitido la entrada para los turistas a pesar de que mi libro guía daba hasta el precio de la entrada para visitarlo.

Lo que pretendía era soltarnos en la estación lo antes posible y cobrar lo estipulado.
Le aguanté el pulso lo que creó cierta tensión pero conseguí que nos recogiera a las siete como habíamos convenido.

En la estación nos enteramos que el tren vendría con 45 minutos de retraso en un principio que se fueron convirtiendo paulatinamente de media hora en media hora hasta seis horas.

Nos juntamos todos los guiris que allí estábamos esperando el mismo tren para hacer piña y consolarnos los unos a los otros con la paciencia que requiere el viajar por países no desarrollados.
Renfe no era mucho mejor hace unos años, era como una aventura coger el tren, pasaba de todo, llegaba tarde, se estropeaba en el camino, si había algo de nieve ya no circulaba dejándote tirado en medio de la nada. Es decir que una ya sabe de lo que va esto.

Estábamos allí la representación de la comunidad europea con un italiano que viaja solo, dos francesas de vacaciones, dos alemanes y nosotros en representación de España (o Catalunya, según se mire).
Era desesperante ver pasar trenes y ninguno el nuestro pero distraído observar la mucha vida que allí se desarrollaba.

Tuvimos de todo, gente durmiendo estirados encima de un mantel con los churumbeles, jóvenes solitarios durmiendo directamente en el suelo, padres con chiquillos pequeñísimos que apenas sabían caminar danzando sin descanso de un lado a otro del andén hasta las tres de la mañana que llegó nuestro tren.

Los típicos voceras que hablan solos buscando en las papeleras donde uno encontró un plátano mugriento zampándoselo con gran placer para acto seguido iniciar una danza acompañada de unos cánticos que duraron mucho tiempo.

El colofón, la vaca paseando por el andén a su aire y los cientos de ratas en las vías.

Nosotros teníamos adjudicada una que se paseaba entre nuestros pies y las mochilas pero nadie hacia demasiado caso, eso era “pecata minuta” ante tanta suciedad, claro que he de reconocer que el andén lo fregaron hacia las doce de la noche con un largo palo unido a un gran trapo sucio que lo iba arrastrando un joven mientras otro le echaba un liquido por delante contenido en una botella de agua.

Las seis horas dieron para mucho y fueron amenas tanto por intensa actividad de los autóctonos como por las conversaciones con los otros guiris.

Por fin llegó el tren……………………………………..Buenas noches.

14/9/2011 Varanasi, India



Llegamos por la mañana, advertidos de los timadores en la estación por nuestra guía hicimos oídos sordos a los cantos de sirena de los muchos que se nos acercaron a proponernos de todo.
Un intento por parte de ellos de desviarnos del camino a la oficina de turismo para sacar billetes no tuvo efecto, la encontramos enseguida desoyendo a los que nos decían que estaba cerrada.
El taxi hacia el hotel lo cogimos en el prepago, así evitamos las posibles triquiñuelas de los taxistas.
El hotel esta junto al Assi Ghat en el Ganges, con preciosas vistas desde la terraza donde está el restaurante.


Tras una ducha y una comida reparadora nos lanzamos a la calle para patearla disfrutado del quehacer cotidiano de sus habitantes.
Unas niñas se percataron de que llevaba plátanos en una bolsa y me pidieron uno que les di de mil amores.
Claro que como eso lo consiguieron tan rápidamente no les dejó satisfechas pidiendo a continuación chuches y dinero.
Eran muy espabiladas, tuvieron que conformarse con la fruta y unas fotos que nos pidieron que les hiciéramos.


Cuando los niños de un cole que pasaban por la calle se percataron vinieron corriendo a que les hiciéramos fotos también a ellos.

Salían vendedores al camino ofreciendo de todo. Ros me dijo que le ofrecieron opio y hachís.

El primer contacto con la Ghat que tenemos al lado del hotel fue agradable. Vimos como se bañaban en las sucias aguas del Ganges, hacían la colada o rezaban a sus muertos con un ritual desconocido para nosotros y que vino a explicarme un joven muy educado con el que estuve hablando largamente sin sentirme acosada.


Me explicó que rezaban por el alma de los difuntos y tenían que hacer cien veces un movimiento de levantar el agua entre sus manos en las que llevan unas ramitas con arroz.
Me explicó que por la tarde se haría allí mismo un ritual muy bonito de ofrendas.
Trató de que le cambiara euros por rupias a buen cambio y rio distendidamente cuando le dije que yo no era un banco que no hacía transacciones monetarias.

Tampoco se molestó cuando decliné la invitación a que viéramos sus manufacturas de pasminas y saris. Me dijo que fuera solo a verlas si no quería comprar, le dije amablemente que no quería ni comprar ni verlas, prefería ver el paisaje.


Esta conversación me llevó a pensar que pese a que mi libro guía advierte que el acoso es mayor en Varanasi que en cualquier otro sitio, yo no lo he vivido así.
En Agra me producían tensión pues ellos estaban tensos en su afán de sacarme algo. En Varanasi no he notado esa tensión en las ofertas y las conversaciones con los vendedores son más relajadas.
Volvimos a encontrarnos a las chiquillas de los plátanos en la Ghat que vinieron todas contentas a recordarnos que las conocíamos y que teníamos fotos suyas.


Son muy espabiladas, intentaban vendernos velitas con flores para dejar en las aguas del río para la buena suerte.
Le dije que no creía en la buena suerte y me dijo que vale, que está muy bien eso pero que le compre solo porque es bonito verla flotar. Argumentos no les faltan pese a su escasa edad.

Cuando me aborda otra pidiendo lo mismo opto por decir que no llevo dinero a lo que me contesta en un perfecto inglés “Jo, ¿porque todos los turistas me dicen que no tienen dinero?” lo que me hizo reír.


La ceremonia en el rio al anochecer se vio enturbiada por el ruido que emitía un compresor de un restaurante anexo que tapaba las voces de los canticos y música. Como era ya oscuro y solo tenia una pequeña vela el altar no pude tomar ninguna foto.

Dejaron sobre el agua, desde una barcaza próxima, un montón de velitas encendidas flotando que fueron acompañadas por la corriente del río, directas hasta donde estaba el altar.

A simple vista parecía que acudían al altar impulsadas por las animas que llevaban en su interior peleándose entre ellas para ser las primeras.
Bonito espectáculo, lástima del ruido del compresor.

La cena en un sitio escogido al azar solo por el hecho de tener aire acondicionado y que hacían Felafel para comer.

13/9/2011 Cabalgando de nuevo en tren, Agra/Varanasi.



El día de hoy ha girado en torno a este hecho, el desplazamiento a otro bello y conflictivo lugar de la India.

Leyendo la guía nos advierten de que nos adentramos en la boca del lobo. Toda la presión recibida hasta ahora para sacar algo económico, con mentiras y triquiñuelas, de nosotros se ve incrementada en Varanasi.

Se nos advierte que hay robos en el tren que no aceptemos comida ni bebida de nadie pues incluso eso utilizan para robar.

No tranquiliza nada estas advertencias, son útiles, lo reconozco pero predisponen a estar en guardia continua lo que hace feas las relaciones con la gente de aquí, no me gusta tener que estar a la defensiva constantemente.

Como de Agra ya hemos visitado lo que queríamos ver, hemos aprovechado la mañana para buscar sitios interesantes en nuestro nuevo alto en el camino, consultar en la web sobre trenes a Darjeeling , etc.

Tengo la esperanza que en el Himalaya la situación cambie y las relaciones con la gente puedan ser más relajadas.

Comimos en una terraza de un hostal muy sucio que Ros me iba diciendo “aquí no” pero como ya estábamos subiendo las escaleras le propuse verlo y si no nos gustaba marchar.

Las vistas al Taj Mahal nos decidieron a probar suerte con la comida y nos quedamos.
Fue fantástico, un par de cervecitas de más de medio litro muy frías, el Taj de fondo, una buena conversación y una excelente comida me llevo a pensar que no siempre es lo que parece,. Se puede encontrar algo bueno en el sitio menos apetecible.
Me alegre de la decisión de quedarnos.


La estación de tren estaba abarrotada de gente tirada por el suelo. Familias enteras con niños durmiendo, sentadas en el suelo por falta de bancos donde sentarse. Supongo que no ponen bancos para que no se queden a vivir en ellos permanentemente.


Cuando ha llegado el tren, como siempre no encontrábamos el vagón pero siempre nos ayuda alguien a dar con él, son muy amables.
La sorpresa fue que los asientos designados ya tenían ocupante, un señor me miró mi billete electrónico y me dijo que era de lista de espera, que deberíamos haber pasado por ventanilla a ver si teníamos sitio o no.
Me dijo que no me preocupara y se fue a buscar al revisor para solucionar nuestro problema.

Me quede algo preocupada por lo que podía ser quedarse “compuesta y sin novio”.
Ya me veía a Ros y a mí en la estación con las maletas en la mano, diciendo adiós a nuestro tren, buscando un hotel para pasar la noche o en último extremo haciéndonos sitio entre los que dormían en el suelo.

Pero no fue así, el revisor miró su lista de pasajeros y allí estaban nuestros nombres, me sentí la mujer más afortunada del mundo…………………..¡qué cosas¡

Teníamos literas adjudicadas aunque en compartimentos diferentes.

Como siempre el aire acondicionado a toda potencia hizo desconfortable la noche. Las sabanas y la manta que nos dieron no eran suficientes para hacerme olvidar que estaba dentro de un frigorífico.

Por suerte a alguna hora imprecisa lo apagaron y pude por fin dormir placidamente con el traqueteo del tren.

12/9/2011 Taj Mahal, el magnifico, Agra



No solo no me ha defraudado si no que me ha sobrecogido enormemente.

La belleza de esta construcción al amor de una esposa, Mumtaz Mahal, muerta al dar a luz su catorceavo hijo, radica tanto en su simetría, en el marco que lo envuelve con el cielo como fondo, la blancura de su mármol, en la suavidad y sencillez de sus formas pero sobre todo en ese aire de fantasía, de cuento de hadas que despierta en mi espíritu al contemplarlo.

Sentada frente a él, dejo que mi mirada se empape de su magnificencia, sobrecogida al pensar en cómo la mente humana puede idear tanta belleza.
Ros me manifiesta estar en un estado similar, impresionado como yo ante este espectáculo.

Paseando lentamente por sus jardines escuchándola audio-guía que nos va explicando la historia de este mausoleo, nos encontramos con nuestros amigos de siempre, los que vamos viendo en cada parada de este recorrido por India.


Son muy jóvenes pero con un “saber hacer” muy maduro, me encanta como regatean con los conductores de rickshaw, sin perder la sonrisa ni la compostura en ningún momento.

Thiboutt es francés residente en Madrid. Ella es mejicana se llama Antonieta, tiene 24 años, es muy agradable y simpática. Próximamente se irán a vivir a Madagascar, suena estupendo, les iré a visitar.

Juntos los cuatro fuimos al fuerte en un rickshaw traccionado por una bicicleta en vez de moto, primero nos negamos a ir los cuatro en ese vehículo por el esfuerzo que puede representar para su conductor pero este se apresuró a decirnos que llevaba motor para ahuyentar nuestros escrúpulos.


Es demencial circular entre tantos coches y motos de forma tan anárquica pero ellos tienen un código no escrito que hace que se entiendan a la perfección evitando los accidentes que nuestra mente da por seguro cuando ves como uno se tira encima del otro (en este caso el nuestro), saliendo indemnes por escasos centímetros.


El fuerte es magnífico, es el más grande de toda la región, como todos ellos está en una colina donde dominar visualmente el entorno.
Posee todos los atributos de los fuertes de las películas con un foso de agua rodeándole, otro foso de leones para quien sabe qué finalidades aunque la guía decía que era para defensa del mismo.


El palacio de su interior es un laberinto de construcciones de hermosas dependencia muchas de ellas de mármol con visión del Taj Mahal al fondo.
Desde aquí contempló su construcción el amante Sha Yahan ya que estuvo prisionero en este fuerte por su hijo que lo destronó.
Nunca pudo contemplar su obra de cerca.


Es curioso como los turistas occidentales (o al menos yo), buscamos con nuestras cámaras la belleza exótica y armonía paisajística que representan los indígenas y ellos nos buscan a nosotros para fotografiarnos también, somos raros para ellos pero no tengo claro que sientan que somos estéticamente bellos.


Comimos con nuestros jóvenes amigos en un restaurante aconsejado en la guía que no nos defraudó.

Por la tarde, tras descansar en el hotel unas horas del largo paseo de la mañana decidimos ir a cenar a un restaurante aconsejado en nuestra guía al bazar Sadar para lo que tomamos un rickshaw y como siempre intentaron llevarnos donde no queríamos con la intención de que siguiéramos usando de sus servicios hasta llegar a nuestro destino.

Eso lo entendí así al final pues de entrada no entendía nada. Se subió junto a nuestro conductor con el que pactamos un precio, otro muchachito con “mucha mili” a pesar de su juventud rayana a la infancia.

Estuvo hablándonos de muchas cosas de forma muy amigable e intentando que le contratáramos para excursiones al Taj y al fuerte, al comunicarle que ya las habíamos hecho manifestó cierta contrariedad.

Nos paró en un bazar que dijo que era el de Sadar, que diésemos una vuelta que nos esperaban para llevarnos al restaurante que les indiqué en un principio.
Eso no me encajó pues mi guía dice que ese local se halla en ese bazar y no en otro sitio. Así se lo manifesté a lo que me contestó que tranquila que ya nos llevaba al sitio que le había indicado.

Sorprendentemente nos conducen por una larga carretera que tras mucho rato parecía que estábamos saliendo de la ciudad. Ros me indica que esa carretera nos lleva al aeropuerto, lo ha leído en un cartel indicativo. Le pido que pare, nerviosa, sin saber que intenciones tenían bajamos y le dije que no me creía nada.
Me aseguró que íbamos al sitio indicado por mí. Subimos nuevamente pero con mucha desconfianza.

Al llegar finalmente a bazar deseado y no al que nos llevaronen un principio, dejamos a nuestros conductores no muy contentos por no haber sacado más provecho de nosotros.

La vuelta al hotel en otro rickshaw también fue conflictiva pues el conductor con el que pactamos un precio dijo saber donde estaba nuestro hotel. No era así, se perdió.
Le insistí que no tenia perdida que estábamos justo a 200 metros de la puerta este del Taj Mahal, pero no me entendía ni hizo nada por entenderme por lo que paró junto a unos jóvenes a preguntar.

Uno de ellos me increpó de que cuanto iba a pagarle, le dije que no era su asunto que eso estaba ya pactado entre el conductor y yo. Insistió pero no le contesté por lo que le dijo algo al nuestro conductor que siguió camino hacia la dirección del hotel.

Por fin llegamos tras largo rato de recorrido, al pagarle me dijo disgustado que perdía dinero ya que había sido muy largo trayecto.( ¿tenía yo la culpa de que se perdiera?)

Eso me dejó pensativa y con mal cuerpo. Mis pensamientos son cada vez más contradictorios. Por una parte me irrita que me intenten engañar continuamente, por otro lado lo entiendo, su situación es precaria,son usufructuarios de los vehículos y deben pagar un alto precio al propietario del mismo, deben hacer malabarismos para sacarse un salario.

Las injusticias sociales no se arreglan con la caridad si no con sistemas económicos más justos. Ese es mi pensamiento cercano al marxismo.

No me siento cómoda en India.

11/9/2011 Tren de Kota a Agra, Adios Rajasthan.



La decisión de ir directos a Agra y no quedarnos en Kota a dormir ha venido influenciada por nuestra famosísima guía que dice que no hay nada interesante que ver allí.
Así pues decidimos dejar el Rajasthan del cual me ha quedado un hermoso recuerdo.

Repasando los lugares visitados el que más me sorprendió fue Jaisalmer tanto por la belleza de su fortificación y entorno como por la gran suciedad en sus calles y gentes.

De Udaipur me llamó la atención su palacio pero lo más reseñable fue el festival sorpresivo que se montó en sus calles, difícil de describir, parecía que se habían vuelto locos todos sus habitantes con ruidosos pasacalles incluidos juegos malabares. Fue impresionante, lástima que no lo pude filmar pues en foto no se aprecia el trasiego que había.

En Chittor solo estuvimos unas horas para visitar su fortificación, palacio y templos. Lo que más me impactó de allí fue el pulso que me marqué con un grupo de indios manteniendo nuestras miradas con final feliz.

Bundi, ha sido el diluvio con riada lo que dejó una impresión marcada en mí, sin menospreciar la belleza de ese pueblo azul metido entre montañas con un hermoso palacio presidiendo el valle y su consiguiente fortificación.


Ya en el tren, compartiendo cabina con un pequeño ratón que se pasea por debajo de nuestras literas de primera, después de quitarnos de encima a los que piden en la estación y a los que ofrecen sus servicios, me he planteado la dicotomía que he ido llevando a lo largo de este viaje sobre las propinas que es equiparable a la de las limosnas.

Da mucha pena ver gente tan necesitada, a la vez da miedo e incomodo.

Pena, por verlos tan necesitados viviendo en la calle y seguramente sin comer a diario.
Miedo, porque temo que si doy limosna a uno se me tiren encima todos los demás pues los hay a cientos mirando con esos enormes ojos, cualquier movimiento.
Incomodo, pues creo que es una injusticia social abominable que haya gente que pasa hambre mientras otros nos recreamos con viajes que darían de comer a mucha gente.


Reconozco que mi interacción con sus habitantes se ve fuertemente perjudicada por estos prejuicios, añadiéndose la desconfianza a los que fingiendo amabilidad se unen a mi paso preguntándome siempre las mismas cosas con el objetivo de conseguir que haga lo que ellos desean (reciben comisión) enfadándose manifiestamente cuando no lo logran.

Llego a la conclusión de que aunque se viaje en trenes y autobuses visitamos la India envueltos en una burbuja que nos distancia de ellos.

Me pregunto si ha sido diferente en los otros países que he estado y creo que siempre nos separa una gran distancia de los países más pobres, la distancia que hay entre el necesitado y el que no le falta nada pero en India esa diferencia esta llevada a su máximo exponente.

Mañana iremos a visitar el magnífico y famoso Taj Mahal seguro que no me defraudará.

Hoy mando un pensamiento a Catalunya ya que es la diada y otro pensamiento a David que ayer llegó al aeropuerto de Barcelona tras su hazaña de cruzar Canadá en bicicleta y solo.

“Bravo David”

10/9/2011 El fuerte y el palacio de Bundi, Rajasthan



La visita a la ciudad llena de encanto por sus callejuelas tortuosas con los comercios elevados del suelo con sus actividades a la vista de todo el mundo.
Los niños nos piden boligrafos y corren bulliciosos a nuestro alrededor, les gusta salir en las fotos tanto como a los adultos.


La gente me pide que le haga fotos, todos quieren posar y les gusta verse luego en la pantalla de la máquina.
Es curioso que siendo tan mayores disfruten como niños al ser nuestro centro de atención.


Despues de patearnos las calles principales, soportar las bocinas de los vehículos y disfrutar del encanto de sus habitantes nos decidimos a subir a la montaña para ir a visitar el palacio y el fuerte.


El palacio presenta una entrada con dos magníficos elefantes encarados “puerta del elefante” construido en 1607, hay un amplio recinto ajardinado atiborrado de macacos desde donde poder observar la ciudad que asombra ver que es de color azul.


Todas o casi todas las casas tienen ese color, no me di cuenta de este hecho mientras caminaba por sus calles pero al ver la ciudad desde la lejanía a esa altura me sorprendió como domina ese color.


Hay una inscripción de Kipling el poeta y escritor indio que escribió el famoso libro de la selva.
Sobre el jardín hay unas estancias que contienen pinturas recreando la vida en palacio.


El fuerte de Bundi se llama Taragarh o fuerte de la estrella construido en 1354 en lo alto de la montaña desde donde se divisa la ciudad azul a sus pies.
La ciudad se encuentra rodeada de montañas no muy elevadas recorridas parte de ellas por las murallas que antaño delimitaban la ciudad.


Hay un lago de aguas verdes con un aspecto muy diferente si lo miras de lejos (relajante y hermoso) que si lo ves de cerca (sucias aguas con musgo verde recubriéndolas en gran parte).
Mientras descansábamos de la caminata sentados al lado del lago, fuimos centro de atención de la gente que pasaba parándose a preguntarnos de donde éramos etc.
Entre ellos cabe destacar la de una mujer que tras hablarnos de su local restaurante y hostal nos animó a que acudiremos a comer allí.
Ella era la cocinera, era muy simpática pero no atendimos su petición.

Nos llamó la atención el que un joven se acercara a las vacas que allí estaban (como en todas partes) con una bandeja con dos panes y agua. Les dio a comer los panes (o lo parecían) y con el agua las bendijo a la vez que murmuraba unas palabras.
Dedujimos que como son sagradas estaba orando.

También se nos acercó una anciana muy encorvada pidiendo limosna, realmente daba mucha pena verla tan delgada y vieja. Ros le dio una limosna que agradeció marchando a paso lento arrastrando con ella toda su historia que desearía poder conocer.


La visita de un arqueólogo que ha descubierto pinturas rupestres en las montañas circundantes y nos ofrecía enseñárnoslas nos convenció de que era hora de ir cambiando de lugar.
La comida muy buena en un restaurante hostal regentado por una familia que vivía allí mismo por lo que los vimos, con la ropa extendida en el patio interior del hall, yendo a comprar lo que habíamos pedido para comer y cocinándolo en ese momento.

Por la tarde ha caído una tormenta monzónica que ha inundado la calle, por suerte estábamos refugiados junto con unos amigos que conocimos en el tren hacia Jaisalmer y que han ido haciendo una ruta igual a la nuestra con una diferencia de un día respecto a nosotros, en un comercio medio metro elevado de la calzada que estaba cerrado pero tenía un porche con un banco de piedra en la entrada.


Allí sentados los cuatro, resguardados de la lluvia fuimos espectadores de la fuerte riada que se formó.

Era espectacular ver como bajaba el agua y la porquería calle abajo, por encima de nuestras cabezas vimos caer basura que la gente tiraba a la calle desde sus ventanas.

La intensidad y altura de la riada fue aumentando así como los truenos y rayos, uno debió de caer muy cerca porque sonó allí mismo.

Como no mejoraba las condiciones un joven se brindó de ir a buscarnos un rickshaw al que pudimos subir sin tener que poner los pies en el agua y nos llevó al hotel que como estaba en la parte alta de la ciudad tenia las calles en mejor estado.

Nos dijeron nuestros amigos que ayer viendo la televisión local vieron a Ros en la tele en la fiesta de Krisnhas en Udaipur.

Mañana iremos a Kota para poder coger tren hacia Agra.